(06 de noviembre, 2013) “El gobierno ni nos ve ni nos escucha” dijo José Narro Céspedes, presidente de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA), después de dos horas de reunión con el subsecretario de Gobernación Luis Enrique Miranda, cinco horas de marcha y meses de demandas para exigir un precio justo para productores del campo: el kilo de frijol se vende a 4.50 pesos, su producción cuesta 7.50 y en las tiendas se encuentra a un promedio de 20 pesos. El campesino pierde. El consumidor paga un sobreprecio. ¿Quién gana?
“En México existen una o dos marcas que surten los alimentos básicos, son ellos quienes se quedan la ganancia, no los cientos de productores que la cosechan” dice Uriel Vargas, secretario de comunicación del Barzón Nacional, en entrevista con REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO mientras la comisión de 18 personas se reunía con el enlace de Segob para llegar a un acuerdo después de la #CaravanaporelCampo.
En un estudio realizado por el Barzón en 2007, sobre crédito de consumo, se encontró que 45 por ciento de las personas se endeudan para comprar comida. El boom de tarjetas de crédito Wal-mart, Coppel, evidencia, de acuerdo con las siete organizaciones campesinas que marcharon por Paseo de la Reforma hasta la calle de Bucareli, un vicio de mercado que el Estado debe resolver: el monopolio de las empresas agroalimentarias.
El porcentaje promedio del salario destinado a la compra de alimentos se calculó, en 2008, que era del 32 por ciento –llegó a picos de 52 por ciento en las familias con menores ingresos en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2008–, y las asociaciones calculan que, a cinco años de esta mediación, una familia llega a destinar 75 por ciento de sus ingresos en comida.
En una balanza de precios que no beneficia a ningún extremo de la cadena, los productores del campo marcharon hasta la Segob acompañados de sus aliados productivos: tractores y animales, para traer un poco de la realidad del campo a la ciudad. La movilización logró un primer acuerdo para realizar mesas de trabajo entre las secretarías de Gobernación, Hacienda y Desarrollo Social para redirigir el apoyo al campo “no queremos subsidios, pedimos inversión productiva”, dijo Marco Antonio Ortiz.
Los cinco puntos urgentes que demandan las organizaciones consisten en pedir que el Estado intervenga en los vicios del mercado: acaparadores, monopolios, coyotes, entes que impiden que el campesino pueda vender a un precio justo su producto.
Esta movilización en la capital se acompañó de manifestaciones simultaneas en cabeceras estatales de Guanajuato, Nayarit, Zacatecas, San Luis Potosí, Jalisco, entre otros que se sumaron a “la desesperación del llamado” dijo el dirigente de la CNPA.
Aunque los productores basan sus demandas en alimentos clave –frijol, soya, maíz, sorgo, trigo, arroz, carne de res, pollo, leche, huevo, café– las primeras mesas de trabajo estarán enfocadas al frijol y maíz por el desplome de precios que viven estos dos granos.






