(08 de Febrero, 2016).- Luis Felipe Izquierdo Cundafe denunció a los sacerdotes Martín Mena Carrillo y Francisco Velázquez Trejo de Campeche por abusar de él entre 2007 y 2008, por lo que demandó a Ramón Castro y Castro, obispo de Cuernavaca, y José Francisco González González, obispo de Campeche, por supuesto encubrimiento.
El sacerdote “veterocatólico” demandó daño moral y psicológico el 30 de noviembre del año pasado.
Cuando tenía 16 años, viajó de Mérida a Ciudad del Carmen, para participar en una misión de paz.
Durante la misión de 15 días, a la cual fueron otros jóvenes, conoció en la parroquia de la “Divina Providencia” al padre Martín, quien lo invitó a entrar al Seminario de Campeche.
“Estaba (el padre) con una botella de licor y me dijo ‘toma’, y me dio a tomar, era la primera vez que tomaba licor. Entonces comenzó a tocarme la pierna y acariciaba mi parte íntima. Mientras me acariciaba mi miembro, con voz excitada me decía ‘esto es normal, no pasa nada, esto es cariño que se demuestra cuando uno quiere mucho, y yo te quiero mucho’. Ese día me hizo sexo oral en la hamaca donde dormía” refirió en su denuncia el clérigo.
“Comenzó a tocarme mis genitales. Yo estaba muy nervioso porque el cuarto de Martín quedaba cerca y se podía enojar conmigo. En ese momento el padre Francisco me dijo que lo penetrara porque sabía lo que hacía con Martin, y me amenazó. Me vi obligado a (hacerlo)” expuso en su acusación contra los sacerdotes.
El denunciante aseguró intentar suicidarse en tres ocasiones por los abusos sexuales que sufrió durante los primeros años de su instrucción como sacerdote.
Luis Felipe afirmó que presentó la denuncia correspondiente ante el Cardenal Norberto Rivera, sobre lo sucedido.
“Pasaron los meses y me llegó un correo, era el Obispo Ramón Castro y Castro, reclamándome y reprochándome por qué había enviado cartas a los Obispos. Manifestándome que él me había apoyado económicamente y me apoyó en todo” dijo la víctima.
“Entre los sacerdotes hay autoprotección, son una mafia porque la Iglesia no sanciona a los responsables. Tengo la decisión de denunciar estos hechos ante las autoridades competentes. Con el fin de que no continúen esos atropellos y violaciones cometidos por los sacerdotes católicos, porque no sabemos cuántos menores han sufrido lo mismo” expresó sobre los actos que lo obligaron a cometer los “predicadores de la fe”.


