En un caso que ha puesto en el centro del debate a la Fiscalía General de la República (FGR), su excontralor, Arturo Serrano Meneses, fue destituido de su cargo y ahora es objeto de al menos tres investigaciones. Entre los cargos más graves en su contra se encuentran la presunta venta de un cargamento de 900 kilogramos de cocaína que estaba bajo custodia de la institución y un contrato irregular por 6 millones de pesos.
La investigación sobre Serrano Meneses se activó el pasado 8 de agosto, lo que llevó a su destitución inmediata. Su caso también involucró a su colaborador, Carlos Enrique Rascón Yrizar, así como a otros nueve trabajadores de la FGR que fueron removidos de sus puestos, incluyendo a Sergio Agustín Taboada Cortina, hermano de Santiago Taboada.

Síntesis del proceso judicial y antecedentes
El juicio por el contrato irregular avanzó hasta una audiencia programada para el 18 de septiembre, pero tuvo que ser pospuesta porque la defensa de Serrano Meneses y su colaborador argumentó que no había tenido acceso completo a la carpeta de investigación. Los abogados denunciaron que un USB con el expediente digital estaba dañado, lo que llevó al juez a reprogramar la audiencia para el próximo mes.

El caso de Serrano Meneses es un episodio relevante en la historia reciente de la FGR, que ahora enfrenta el reto de mantener la confianza pública en un momento delicado. Tras su salida, el puesto de contralor quedó en manos de Óscar Daniel del Río Serrano, hijo del director de la Auditoría Superior de la Federación (ASF). Por su parte, la Cámara de Diputados ya inició el proceso para nombrar a un nuevo titular para el cargo.
Este caso subraya los desafíos que enfrenta la FGR para combatir la impunidad y la corrupción interna. La institución ha reafirmado su compromiso con el ideal de Cero Impunidad impulsado por el gobierno actual.


