Enrique Ortiz García @Cuauhtemoc_1521
(19 de junio, 2014).- Al mencionar la palabra mexica o azteca, la mayoría de las personas recuerdan una palabra: el sacrificio humano. Es usual que se piense que era un pueblo que encontraba deleite en el sufrimiento y en la muerte de multitudes de cautivos y generalmente se desconocen los objetivos de estas acciones o las condiciones en las que se realizaban.
Es cierto que practicaban el sacrificio humano así como el canibalismo ritual, sin embargo estas características se han exagerado principalmente por aquellos religiosos que guardaron registro de sus tradiciones. Un ejemplo es el que nos relata Torquemada, quien narra que en la inauguración del templo mayor en el año de 1487 se sacrificaron alrededor de 80,000 cautivos durante cuatro días por orden del Tlahtoani Ahuízotl. Cifra exagerada: ni siquiera los rastros del siglo XX lograban matar tal cantidad de reses durante esa misma cantidad de tiempo.
Extracción del corazón, Códice Nutall
El objetivo de esta práctica no era atormentar ni hacer sufrir a la víctima en potencia (a diferencia de la Inquisición europea). De hecho en ocasiones se les daba pulque y hongos alucinógenos para evitar su sufrimiento. Los 2 principales objetivos del sacrificio humano eran: ofrecer lo más valioso que una persona podía tener (su propia vida en favor de los dioses y para el bienestar de la comunidad) y repetir un mito por medio de un rito (en el cuál podía haber sacrificios humanos involucrados) para dar gracias a los dioses por lo que obsequiaron a la humanidad como el sol, la luna, el maíz o su propia creación.
Un ejemplo que ilustra este tipo de rito es cuando en la fiesta del Panquetzaliztli se le sacaba el corazón a un guerrero prisionero, para después decapitarlo y rodarlo por el Templo Mayor tal como lo hizo Huitzilopochtli con su hermana Coyolxauhqui cuando ella y sus hermanos intentaban terminar con su vida y la de su madre Coatlicue en Coatepec (cerro de la serpiente). Por esta razón la deidad se encuentra descuartizada en la escultura monumental encontrada en 1978.
Es importante comentar que los sacrificios humanos entre los mexicas no fueron exclusivos de ellos sino que eran practicados en toda Mesoamérica desde el clásico temprano o inclusive antes. Civilizaciones como los mayas, toltecas y teotihuacanos ya practicaban sacrificios humanos por medio de extracción del corazón y decapitación siglos antes de la existencia de los mexicas. Un ejemplo de esto son las osamentas de niños enterrados en las 4 esquinas del templo de Quetzalcoatl en Teotihuacan.
En Mesoamérica han existido 2 tipos de sacrificios: los colectivos y los individuales.
Los colectivos, en los cuales una sociedad realizaba esta acción por el bien común (se efectuaban en tiempos conflictivos o decisivos como hambrunas, fenómenos naturales, inicio de guerras o del ciclo agrícola entre otros) En el mundo mexica, los sacrificios colectivos se realizaban de acuerdo al calendario solar el Xihuitl, el cuál constaba de 18 meses de 20 días cada uno. A estos 360 días se le agregaban 5 días aciagos o de mala suerte, los nemontemi. En total, el año solar mexica contenía 365 días. Cada uno de los meses (veintenas) estaba dedicada a una deidad específica. Las veintenas donde mas sacrificios humanos se realizaban en Tenochtitlan eran:
Tlacaxipehualiztli: esta veintena marcaba el inicio del ciclo agrícola y estaba dedicada a “Nuestro señor el desollado” Xipe Totec.
Ochpaniztli: en la cual se realizaba sacrificios humanos en conmemoración de las diosas de carácter agrícola como Toci, Teteo Innan y Chicomecoatl. Se realizaban sacrificios de mujeres.
Finalmente durante el Panquetzaliztli, fiesta nacional del estado mexica en honor del dios Huitzilopochtli. Los gremios de pochtecah ofrecían sus esclavos en sacrificio.
Los sacrificios podían variar dependiendo la deidad y su propósito. A las deidades de la lluvia, ríos y lagunas llamadas tlaloques se les ofrendaban niños los cuales eran degollados y ahogados. La razón de que fueran niños era debido a su inmaculada pureza. Usualmente los elegidos eran hijos de esclavos que de preferencia debían tener dos remolinos en la cabeza. Se ofrecían a los dioses en las cimas de las montañas del valle de México, como también en manantiales y ríos. Se pensaba que si lloraban mucho antes de su sacrificio sería un buen augurio ya que sus lágrimas presagiaban una generosa temporada de lluvias. También se ahogaban en el remolino de Pantitlán como en la cima del monte Tlaloc ubicado al oriente de Texcoco.
Cuando se trataba de un sacrificio en honor de alguna diosa de los mantenimientos o de la fertilidad como Chicomecoatl se ofrendaban mujeres. Ellas eran sacrificadas con un cuchillo blanco de pedernal (tecpatl) durante la noche debido a la relación femenina con la Luna.
Las víctimas en un principio eran las hijas de dignatarios o nobles de la comunidad pero con el tiempo estos mismos personajes decidieron que fueran esclavas compradas en un mercado o cautivas de guerra. Muchas de estas mujeres eran ataviadas con los atributos de las diosas para volverse una “imagen viviente” de las deidades. Eran tan adoradas que antes de su sacrificio se llevaba una ceremonia llamada mocxicapaz en la cual se le lavaban los pies para posteriormente purificar a la víctima en un temazcal. Después de muertas, se le retiraba su piel para ser vestida por un sacerdote y que pudieran seguir siendo adoradas por el pueblo.
Durante la fiesta del Tlacaxipehualiztli se llevaban sacrificios por extracción del corazón y también de rayamiento o gladiatorios. En ellos se seleccionaba a un gran guerrero cautivo de guerra al cual se le amarraba en un temalacatl (gran piedra circular cuyo mejor ejemplo es el mal llamado “calendario azteca”) y se enfrentaba contra 2 guerreros águila (cuauhpilli) o 2 guerreros jaguar (ocelomeh).
Si estos eran derrotados se enfrentaba a un guerrero zurdo, los mas apreciados en la sociedad mexica. Se le llamaba rayamiento debido a que los guerreros poco a poco iban hiriendo al cautivo con sus armas dotadas de piezas filosas de obsidianas hasta que finalmente se le derrotaba y se le extraía el corazón. Posteriormente al cautivo se le desollaba para que un sacerdote o una persona enferma usara su piel. Con esta práctica entraría en contacto con la deidad y se curaría.
Sacrificio de rayamiento durante el Tlacaxipehualiztli
Las victimas ofrendadas en los sacrificios eran esclavos comprados en mercados o cautivos de guerras. Para que un esclavo pudiera ser sacrificado tenía que cumplir con dos requisitos: saber danzar y no tener ningún defecto corporal, aunque es importante mencionar que esta regla se podía romper ya que en los eclipses solares los mexicas sacrificaban albinos.
Finalmente los sacrificios individuales eran aquellos en los que un individuo de la sociedad buscaba un beneficio al ofrendar seres humanos a las deidades. En Tenochtitlan sólo los nobles (pipiltin), los gobernantes (tlatoques), los guerreros y el gremio de comerciantes (pochtecah) podían llevar a cabo esta acción.
Los pochtecah durante la veintena de Huitzilopochtli compraban esclavos para ofrendarlos y posteriormente consumirlos en grandes banquetes donde todo era patrocinado por uno de su gremio que buscaba congraciarse con los dioses.
Los guerreros y nobles sacrificaban a los guerreros capturados en el campo de batalla los cuales traían de lugares donde se llevaban a cabo las campañas militares. Siempre buscaban no lastimar sus extremidades inferiores o herirlos gravemente para que pudieran completar el recorrido de regreso a Tenochtitlán.
Los gobernantes iban a la guerra con el objetivo de capturar un gran número de enemigos para sacrificarlos y confirmar su entronización frente a la sociedad. También los realizaban para buscar el favor de los dioses al iniciar acciones militares o inaugurar algún templo o palacio.
Espero haber aclarado algunas de las interrogantes que rodean este delicado tema, parte de nuestra historia como mexicanos. Hasta la próxima.



