(6 de diciembre, 2014).- Tras los numerosos informes tantos nacionales e internacionales que aseveran que en el Distrito Federal existen cárteles de la droga, el gobierno capitalino se ha empeñado en negarlo a toda costa.
Tan sólo este año recibió el espaldarazo de todas las corporaciones de seguridad: PGR, Sedena, Semar y Cisen, respecto a la inexistencia de crimen organizado. Meses después, la dependencia encabezada por Jesús Murillo Karam aceptó la presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Con base en dos artículos publicados por El Universal respecto al tráfico de cocaína en delegaciones defeñas, la organización estadounidense Insight Crime apuntó que “plantea una pregunta que ha surgido muchas veces a lo largo de los años, a menudo resultando en una ampliagama de respuestas: ¿los grandes carteles mantienen una presencia permanente en la capital de México?. Y si es así, ¿qué forma toma?”.
“Si bien las autoridades de Ciudad de México niegan rotundamente que los carteles estén presentes, otros informes indican lo contrario. Con base en los informes de El Universal, podría estar ocurriendo una especie de realineamiento criminal en el Distrito Federal, a medida que crece el mercado local de drogas y una serie de carteles y sus retoños intentan obtener una participación en el mercado”, agregó la reportera Marguerita Cawley.
De acuerdo con José Antonio Ortega del Consejo de Seguridad Ciudadano, el DF es “la joya de la corona” los cárteles de México “en parte debido a su estatus como un centro de poder económico y político del país, lo que hizo de la ciudad una plataforma de operación estratégica para los grupos criminales que buscan obtener un mayor control (…) dos lugares de la ciudad que contaban con una presencia evidente de carteles eran el aeropuerto internacional de la capital -durante mucho tiempo un centro de tránsito utilizado por el Cartel de Sinaloa y la OBL- y las discotecas”.
Un ejemplo de la “infamia” de las organizaciones cartelarias en el DF es el caso de los 12 jóvenes del bar After Heaven en la Zona Rosa, quienes fueron secuestrados y aparecieron brutalmente asesinados en un rancho del municipio de Tlalmanalco, Estado de México.
“Tanto la Zona Rosa como Condesa -el área donde trabaja el taxista consultado por El Universal- se encuentran en el barrio Cuauhtémoc, una de las cinco zonas recientemente nombradas por la titular de la Fiscalía Central de Investigación para el Delito de Narcomenudeo en el Distrito Federal como “punto rojo” (hotspot). También es el hogar de cerca de un cuarto de las pandillas juveniles del Distrito, según las autoridades“, acota Insight Crime.
Cawley concluye: “Lo que es seguro es que Ciudad de México está rodeada de actores violentos y es el hogar de un lucrativo mercado local de drogas. A medida que las grandes organizaciones narcotraficantes de México continúan fracturándose, éstas buscan constantemente nuevas fuentes de ingresos, y la capital es una ubicación óptima para hacer negocios. Aunque el Distrito Federal puede tener mejor seguridad y una presencia estatal más fuerte que otras partes del país, la ciudad todavía podría verse en serios problemas al tratarse del crimen organizado”.


