Durante este sexenio de Peña Nieto, realizó una importación histórica de armamento. Entre 2013 y 2017 la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) adquirió 11 mil 669 fusiles y pistolas procedentes de Estados Unidos, Israel y Bélgica.
“En los primeros cinco años de la Administración anterior, cuando se declaró la guerra al crimen organizado, se importaron sólo mil 445 armas de los mismos países, además de Alemania y Sudáfrica, es decir, apenas 12.4% de lo que se ha comprado ahora.
El gasto en armas durante los primeros cinco años de este sexenio fue de 16.4 millones de dólares y 20.2 millones de euros, contra 2.3 millones de dólares y poco más de 6 millones de euros de la pasada Administración”, señala Reforma.
En 2017, la Sedena compró 2 mil 11 armas a Israel Weapon Industries, entre pistolas, fusiles y ametralladoras. Fuentes castrenses indicaron que estas armas son utilizadas por sus fuerzas de élite para operaciones de alto
impacto.
La actual Administración federal también aceleró la fabricación de los fusiles mexicanos FX-05 para sustituir al pesado G-3 Heckler & Koch alemán y aligerar las operaciones de sus tropas. La Sedena comenzó a diseñar el FX-05 en 2006. Entre ese año y 2007 fabricó 30 mil fusiles, con capacidad de 750 disparos por minuto, 800 metros de alcance y sólo 4 kilos de peso ya abastecido. El G-3 pesa 6 kilos.
En la gestión de Peña Nieto, de 2013 a 2015 se reportó la fabricación de otros 66 mil fusiles y se fijó la meta de 150 mil para final de sexenio. Estos fusiles son producidos para el uso exclusivo del Ejército.


