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El aumento salarial: ¿viabilidad o mentira?

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(20 de junio, 2014).- Con un bajo crecimiento en el PIB, una inflación del 3.77 y un tope de incremento del 4%, el aumento salarial no depende de la buena voluntad si no de una estructura macroeconómica en donde difícilmente habría incentivos para que las empresas proporcionen salarios dignos.

La discusión del aumento salarial a nivel nacional comienza a tomar fuerza luego de que los secretarios del trabajo de Guerrero, Morelos, Tabasco y Oaxaca, se reunieran con Patricia mercado, titular en el Distrito Federal y quien indicó la creación de un grupo para que en la próxima reunión de la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO) inicie la discusión respecto al aumento salarial. En la reunión estuvieron presentes también Salomón Chetorivski, Secretario de Desarrollo Económico en la Ciudad de México, funcionario que el pasado 11 de Junio participó en el foro “Recesión económica y salario mínimo” en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

Sin embargo, hasta ahora, no se ha especificado si existe una propuesta concreta respecto a cómo se estimaría el aumento salarial. La única mención al respecto se hizo en el sentido de la posibilidad de sancionar a las empresas que no ofrezcan salarios superiores a los 67 pesos diarios. Así como la de relacionar el aumento salarial a las evaluaciones de Coneval. Tampoco se sabe si se haría de manera generalizada y únicamente tomando las zonas “A” y “B” (67.29 y 63.77 pesos, respectivamente) que son en las que se encuentra dividido el país. Lo que resulta relevante debido a que la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) estimó desde el año pasado que para el presente el incremento no podría ser superior al 4%.

Para el 2013 y 2014 Banxico había estimado un aumento en el PIB del 3. 35 hasta un 3.96, respectivamente, algo más realista fue CEPEME-UNAM que valoró un 2.95min. y un 3.53 máx. para el año pasado y 2. 53 min., 3.53 máx. para el que va en curso. En cualquier caso este crecimiento no se ha logrado y fue reconocido por Luis Videgaray recientemente.

Aunado al bajo crecimiento, que para los ciudadanos representa principalmente la poca generación de empleo así como la falta de suficiencia económica por parte de las empresas para generar riqueza y entonces poder proporcionar un incremento salarial, así como mejores condiciones laborales; estaría la inflación estimada por Banxico del 3.77.

Sin demasiados cálculos un ciudadano común puede deducir que un aumento salarial del 4% frente a una inflación del 3.77 sumado a un bajo crecimiento económico nacional, solo es un incipiente intento de compensación que en nada beneficia sus bolsillos para satisfacer las necesidades básicas.

En efecto, el salario mínimo desde al menos hace 37 años, comenzó a ser insuficiente para la manutención óptima de los ciudadanos, tanto en la Ciudad de México como en el resto del país. No es ningún hilo negro y todo trabajador, formal o no, sabe que “hoy ya no alcanza igual”. Finalmente los representantes de las secretarías del trabajo parecen haber sacado la discusión y la defensa del salario digno más allá de los líderes sindicales, aunque aún no se sabe a bien cómo lograrán.

La propuesta que ha iniciado por parte de la bancada PRDista, a través de su presidente local, con el apoyo del Secretario de Desarrollo y la Secretaría del Trabajo, pretende ser presentada a Alfonso Navarrete Prida, titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS). Ahí comenzará muy probablemente el freno a la iniciativa.

Y es que tendría que tomarse en cuenta que no se trata de un tema que pueda discutirse al margen de las empresas pues aunque, sin duda, el aumento salarial es apremiante en los hogares mexicanos, lo cierto es que no depende únicamente de la “buena voluntad” de los secretarios. Fundamentalmente depende de una estructura macroeconómica en donde de no haber crecimiento sostenido difícilmente habría incentivos para que las empresas proporcionen salarios dignos. En este sentido, una propuesta quizás más viable sería la de discutir los salarios diferenciados, que toman en cuenta las regiones socioeconómicas tanto en su productividad como en su oferta de trabajo y nos índices de consumo de cada zona.
Esto permitiría un mayor rendimiento de los salarios en función de los bienes y servicios de menor costo de acuerdo a cada región.

Habrá que ver en los próximos días de qué se trata realmente la iniciativa del aumento salarial, de si es una propuesta concreta que vaya más allá de la demagogia que busca la simpatía de los trabajadores o si se trata realmente de una evaluación que toma en cuenta tanto a los trabajadores como a los generadores de esos puestos de trabajo, especialmente en el caso de las PyMES que son las más golpeadas por el aumento de precios de los insumos, la presión estatal para brindar prestaciones (que muchas veces no pueden solventar) así como por una alta recaudación fiscal.

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