(10 de febrero, 2014).- “Va uno, van dos, luego tres, luego ‘El Chucho’” y así se dividen los vagones conforme a su producto, si uno vende botana, habrá de ir en el mismo vagón alguien que vende algo diferente, los productos no se repiten pues todos deben de vender por igual”.
“Hasta enfrente ya traemos botanas”, exclama un vendedor, “pero yo ya había dicho desde a qué horas güey”, responde el otro; y al grito de “cálmate, cálmate” de un tercer vendedor, los “vagoneros” se echan a reír.
*La policía*
“Nuestra vida no es fácil”, apuntan a REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO los vendedores en una breve reunión entre los pasillos del Metro. “Uno tiene que andar toreando a ‘los boinas’ a cada rato”, y señala inmediatamente a los policías que a lo lejos les miran.
“Hay un grupo de vigilancia que son los de estación, que son los que vienen de traje […] Hay otro grupo que viene de civil, ya de cara los puedes ver, ya si te metes entre la masa, te agarran por la espalda y órale […] y tienen otro grupo que son los boinas que son más violentos”, indica un joven vendedor de discos en el Metro.
-¿No los atrapan los policías a pesar de que ven dónde se reúnen?
“Para eso se le paga al líder, él tiene que pagar algo así como derecho de piso a las autoridades para que nos dejen subir a vender” contesta una joven de no más de 20 años que vende botana y chicles en las líneas del Metro, y asegura que el líder debe de tener contacto directo con distintos funcionarios del Metro para que no existan percances mayores.
-¿Qué pasa cuando te agarran los policías?
“Me llevan al Torito”, contesta uno de los jóvenes con sus bolsas de pepitas, cacahuates y demás semillas. “Pero es por su cuota, diario diario nos tienen que agarrar a un número determinado para llevarnos, si no te tiran pitazo a tiempo desde otras líneas, te agarran”.
-¿Qué te quitan cuando te detienen?
“A mí no me quitan nada, yo les quito la comida”, contesta el joven y se echa a reír. Aseguran que lo peligroso no es llegar al “Torito” ubicado en la Colonia Guerrero o a las afueras del Metro Tacuba, sino salir del “Torito” de la Guerrero con sus pertenencias, pues en el jardín que deben atravesar a la salida hay decenas de individuos asaltando.
No todos los vendedores son “viables” para detención. Los vendedores discapacitados “tienen preferencia”, señala uno de los vendedores. “Tampoco los señores que andan con sus niños, si los detienen tienen que llevar a los niños al DIF y les quita tiempo, a esos no les hacen nada”.
*Los líderes*
Es difícil acercarse a preguntar a los vagoneros sobre su forma de vida, sobre todo si se trata de hablar sobre sus liderazgos, muchos de ellos vendedores a su vez, que administran “las cuotas” que cada vendedor debe de pagar al día.
Durante las entrevistas realizadas por REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO, los vendedores decidieron guardar su identidad al momento en que se llegó al tema de los liderazgos que controlan las rutas, pues de revelar datos incómodos para éstos, podrían ser acreedores a sanciones violentas que van desde una golpiza hasta amenazas de muerte si vuelven a intentar vender en cada línea.
“La cuestión aquí en el Metro es llegar a hablar con los líderes, aquí si hay líderes, hay líneas donde se llegan a mover de manera más democrática, donde los líderes se remueven constantemente, no hay un solo líder. […] Hay otras líneas donde sí hay un líder específico que está sacando todo el varo. Para meterte aquí en el Metro pues sí debes –como dicen– ganarte tu lugar, si llegas así sin nadie, si llegas a la ‘malagueña’, o te sacan a ‘madrazos’ o aprendes a ganarte tu lugar cuando estás haciendo algo diferente a lo que hacen los vendedores”, refiere un vendedor, señalando a los músicos, a quienes recitan poemas o realizan pequeñas obras de teatro en los vagones.
De acuerdo con éstos, cada línea del Metro tiene un líder, con excepción de la línea 12 en la que está prohibido subirse a vender, y en las líneas 2 y 3, que cuentan con dos liderazgos.
En el caso de la ruta que va de Taxqueña a Cuatro Caminos, existe un líder de General Anaya a San Antonio Abad y otro de Pino Suárez a Cuatro Caminos. Todos los vendedores se reúnen en las estaciones Nativitas y Revolución, según el líder al que deban pagarle cuota.
Por cada tramo de la línea 2 existen cerca de 350 vendedores, es decir, 700 personas que viven del comercio informal en los vagones de una sola línea, todos repartidos por turnos, por días y por productos. Unos madrugan para vender de las 6:00 a las 11:00 horas, otros están en el turno de 12:00 a 18:00 horas y el resto hace servicio nocturno de las 18:00 horas en adelante. Sin embargo, esto es sólo un aproximado, pues pueden decidir trabajar en distintos horarios.
En el caso de la línea 3, que corre de Universidad a Indios Verdes, la estación Centro Médico divide los dos liderazgos. En esta línea, los vendedores estiman que existen 500 de ellos.
En cuanto a línea 9 –que corre de Pantitlán a Tacubaya–, los vendedores afirman que el líder es elegido democráticamente, entre todos deciden quién deberá recolectar las cuotas que se dividen para pagar a los policías y a los funcionarios del Sistema de Transporte Colectivo Metro.
“Aquí adentro, se han ganado líneas incluso matando a gente, ha llegado banda poniéndose en la madre a invadir líneas. Hay líneas así como los piratas que se llegan, se organizan y vamos sobre esa línea a tumbarla, incluso se han ganado líneas así, así es como han llegado algunos líderes, y en otras partes los mismos vendedores se organizan y van desplazando a los líderes, hay unas líneas donde se mueven un poco más democráticas, que al fin y al cabo es la misma mamada porque llegan a rentear a la gente, es decir, vas a trabajar, vas a ser primero chalán y le vas a pagar […] Los líderes aquí han llegado unos por la fuerza o apadrinados por los mismos grupos políticos de afuera. Las líneas 1, la B y la 4 las manejaba un wey que le dicen ‘el Tuercas’ a pesar de estar en la cárcel”, apunta un vendedor de menos de cuatro décadas, quien asegura ya llevar cerca de diez años dedicándose a la venta en el Metro.
“Hay líneas donde son muy violentos, la línea uno por eso se empezó a atacar, es una de las líneas más violentas, con más demandas, es una cuestión de trabajo para muchas personas, pero al no haber un control sobre esto se empezó a viciar mucho”, aseguró uno de los vagoneros.
A decir de los entrevistados, las cuotas que deben de pagar a los liderazgos son diferentes. Mientras unos aseguraron que no pagan cuota, otros declararon que éstas son muy elevadas.
“Las cuotas yo creo que varían, yo pagaba 300 pesos al día por vender discos, tienes que vender de menos 100, 150 discos o ya si eres muy chingón, 200 para sacar chido tu día y poder pagar tu cuota diaria”, declaro un joven de 25 años que decidió retirarse de la venta de discos dos meses antes de realizarse la entrevista.
*Las ganancias*
“Me ha ido de la verga, apenas llevo dos cincuenta” exclama un joven vendedor en la estación Chabacano –uno de los puntos de reunión de los vendedores ambulantes– siendo apenas las 11 de la mañana. “Pues yo llevo 300, ahí la llevo”, le contesta otro vendedor, éste ya de más de cuatro décadas de edad, portando un contenedor de cajas de chicles para su venta.
Las ganancias pueden variar, sin embargo, siempre van por arriba del salario mínimo, pues a decir de vendedores consultados por REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO, un día malo arroja 200 pesos por una jornada laboral de no más de seis horas.
“Varía por lo que vendas y cuánto tiempo, si quieres ganar bien hay gente que se avienta desde las seis de la mañana hasta las 10 de la noche por 300 o 400 pesos, pero sí es aventarse todo el día, es estarse arriesgando todo el día con los vigilantes”, señala un joven.
*¿Y si sacan a los vagoneros?*
Miguel Ángel Mancera “al parecer sí viene con todo, nos quiere sacar, quiere la gente afuera”, asegura uno de ellos. Apunta que sacar a los comerciantes de los vagones y el aumento de tarifa son señales de que “vienen a privatizar el Metro”.
“Créeme que aquí adentro [del Metro] nadie tiene plan b, todos están a la expectativa de que esto nada más sea el juego del gato y el ratón, nadie tiene plan b. Si se saca la gente de aquí, sí es dejar sin trabajo a más personas de las que de por sí ya están desempleadas”.
El joven comerciante señala que son entre 500 y 700 vendedores por “línea grande”, mientras que las “líneas pequeñas” se encuentran entre 200 o 300 ambulantes.
Al cuestionarle sobre el futuro que les depararía a los vendedores en caso de ser desalojados de los vagones, señala que “por las condiciones que están dadas, es orillarnos a buscar otro medio informal acá afuera, o como dicen, meterse a las filas del narcotráfico o de la policía, que son las dos chambas más comunes que hay hoy en día, no por nada aquí en el Metro ya vienen a reclutar personal para la policía federal”.
“A lo que están obligando es que la gente sale o a cometer delitos o meterse más en la informalidad porque no hay oportunidades de empleo y si las hay, los sueldos son precarios, no alcanza para lo mínimo, por eso nos orillan a esto”


