Podemos como órgano que aspira al poder fue la respuesta al movimiento del 15 de mayo de 2011, cuando los jóvenes españoles tomaron las plazas, desencantados de un proyecto económico que los dejó sin futuro. Para entender lo acontecido hay que escuchar el discurso de Juan Carlos Monedero. Parte del éxito del nuevo instrumento partidista es que surgieron en el crepúsculo de un sistema de partidos políticos y realizaron un diagnóstico acertado: “Reconocimos que había sido derrotada la izquierda y nos propusimos cambiar eso”. El objetivo es impulsar una política cercana a las necesidades de la gente y así ganar las elecciones generales del próximo 20 de diciembre, aunque se ve complicado. El neoliberalismo utiliza como políticas de Estado la resignación, el miedo al cambio, el silencio cómplice de las mayorías. Incluso hay fisuras al interior de su organización que le costaron salir de la dirección nacional. Él se muestra incapaz de frenar el retroceso que sufren, la participación ha disminuido y algunos dirigentes se han mareado. Propondrá que la dirigencia sea integrada exclusivamente por mujeres en enero del 2016.
Juan Carlos Monedero es un académico que entendió el poder desde las aulas, utiliza métodos didácticos que le permiten la interlocución con quien lo escucha. Reprueba que se utilice en vano la palabra democracia que debería entenderse a partir del bienestar que esta pueda brindarle a las personas, las cuales merecen ser consultadas en decisiones que les afecten y la transparencia tiene que impulsarse en la administración pública. Pero las transformaciones son posibles si la población ve esto como algo necesario. En ese sentido, sostiene: “La política es la única forma de cambiar las cosas”.
El dirigente de Podemos cuestiona la deshumanización del neoliberalismo inmoral impulsado desde Alemania. Llama a la lucha de clases para lograr una mejor distribución de la riqueza y una reducción de las horas de trabajo. Por tanto, la recuperación de la dignidad es indispensable. Sin duda, el aislamiento en que viven los ciudadanos debilita la solidaridad y los valores comunitarios que en teoría deberían imponerse sobre la oferta y la demanda. “Son momentos de confusión donde el dinero es lo único importante”. Discrepa de las izquierdas teóricas que no les interesa asumir el costo de gobernar y a las que implementan prácticas autoritarias.
La España de oposición refulgente se refleja pálidamente en México. Agustín Basave fue nombrado antidemocráticamente presidente nacional PRD, todas las corrientes pactaron. Alternativa Democrática Nacional (ADN) asume que el nuevo dirigente es de ellos, Nueva Izquierda (NI) retrocede y se queda con la secretaría General, las demás tribus mantienen sus cuotas, a finales de noviembre el Consejo Nacional se renovará.
Aceptó el reto porque es un político en decadencia que necesitaba atraer los reflectores. En su toma de posesión aseguró: “En el PRD no debe haber cabida para los corruptos”. Sin embargo, las buenas intenciones son insuficientes en un instituto político endeudado y hundido en una crisis de credibilidad. Además no toma en cuenta bajo que condiciones asumió su puesto actual, intentará legitimarse en el ejercicio del poder.
Resulta razonable que exista un ambiente de incredulidad, Saúl Escobar Toledo, ex secretario de Asuntos Internacionales del Sol Azteca, afirmó: “Hablé con él, le advertí que el PRD está amafiado y eso limitará sus acciones”. Los perredistas y panistas harán una alianza rumbo al proceso electoral de Veracruz. Para muchos Agustín Basave llega demasiado tarde y sin la estatura moral suficiente que le permita trascender.

