El Pacto por México: cada quien habla de la feria según como le va en el carrusel

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Rodrigo Rojo /@Eneas

(11 de octubre, 2013).- Los tres dirigentes de los partidos políticos más grandes del país se acomodaron en sus asientos en el proscenio del IV Foro de la Democracia Latinoamericana, organizado por el Instituto Federal Electoral (IFE). El moderador –el canciller e intelectual argentino Dante Caputo– se sentó entre el presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y los presidentes de los partidos de oposición.

Caputo dijo que le daba mucho gusto ver cómo Cesar Camacho del PRI, Gustavo Madero del Partido Acción Nacional (PAN) y Jesús Zambrano del Partido de la Revolución Democrática (PRD), cooperaban en el pacto por México; aunque aclaró que quizás se le escapaban los detalles por no pertenecer a nuestra realidad cotidiana. El murmullo general del público quizás quería decir “y no se imagina de qué forma se le escapan”.

Camacho fue el primero en tomar la palabra. Se apresuró a caminar los 10 pasos que lo separaban del podio. Su discurso fue un conjunto de alabanzas al Pacto por México, en donde la figura presidencial se mantenía como el referente impoluto de la unidad. No hubo críticas a las otras fuerzas políticas, se le notaba contento de poder presumir un pacto que, políticamente, ha redituado tanto a su partido, por ejemplo con la legitimación de Peña.

Magnánimo, Camacho reconocía los aportes de la oposición, pero se aseguraba de dejar claro que el PRI, el nuevo PRI, mantenía el poder casi hegemónico tanto en el Ejecutivo Federal como en los estatales, así como en las dos cámaras del Congreso. Anunció que los “malquerientes” del Pacto ya pronostican su fin, pero se equivocan. Prometió Pacto para rato.

El moderador lucía encantado con esto que suponía un ejercicio de democracia sin igual. Los presidentes del PAN y el PRD se mantenían sobrios, hasta meditabundos.

El siguiente en hablar fue Gustavo Madero. Para marcar distancia con su rival político del PRI, decidió dar su discurso desde el sillón. Mostró unas gráficas en donde, según él, se constata que la transición democrática no ha sido culminada: en las cartulinas se veía una pléyade de puntos rojos que representaban a los alcaldes priistas y apenas unos puntos amarillos y azules, más frecuentes mientras más cercanos al 2013, que intentaban hacer un contrapeso pero totalmente avasallados por los puntos rojos que casi parecían una marea.

Por esto es que el PAN defiende la creación de un Instituto Nacional Electoral, según Madero, para que la transición democrática pueda profundizarse y se aleje la sombra del autoritarismo. Para que las bondades del Instituto Federal Electoral IFE puedan ser transmitidas a los institutos electorales locales y se termine el autoritarismo en los estados.

Por ultimo le tocó hablar a Zambrano. Tuvo que decidir entre quedarse sentado y dar su discurso como Madero o levantarse al podio e identificarse con Camacho. Escogió lo segundo y tuvo que disculparse: “No queda otro micrófono desde dónde pueda hablar así que por eso lo hago desde acá”. La explicación tuvo lugar, quizás, por todas las críticas que ha recibido en el sentido de que, desde que regresara el PRI a Los Pinos, el PRD se ha visto como un partido colaboracionista más que opositor. Más identificado con el PRI que con una oposición real.

Su discurso giró en torno a eso, precisamente. Sudando, quizás por el calor de los reflectores, quizás por estarse metiendo en camisa de 8 varas, hizo algunas confidencias sobre el Pacto por México. Dijo que el PRD lo propuso porque después de la elecciones del 2012 tenían que elegir entre una resistencia férrea y total como la del 2006 o una cooperación que permitiera sacar del estancamiento al país. Se decantaron por la segunda opción –repitió la oración que le hemos escuchado mucho– para sacar adelante las reformas que el país necesita. Según el presidente del PRD, el Pacto se concibió como un espacio en donde se facilitara la toma de acuerdos.

Sobre el Instituto Nacional Electoral, el líder del PRD dijo que los gobernadores son señores feudales que buscan mantener sus privilegios y quienes someten a los institutos electorales locales a sus voluntades.

Tuvo que terminar su discurso con una frase que parecía extensión de su disculpa: “Quien no es responsable en la oposición, difícilmente lo será en el gobierno cuando sea gobierno”.

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