Por: Carlos Bauer
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El gobierno chipriota ha llegado a un acuerdo con la troika para implementar el rescate económico de la isla. La semana pasada, el parlamento de la República de Chipre rechazó el plan originalmente propuesto por la troika, el cual contemplaba gravar los depósitos bancarios de más de 20,000 euros y fue ampliamente condenado por la sociedad. El fracaso de ese plan puso en aprietos a la Unión Europea y generó incertidumbre entre los agentes económicos de todo el mundo.
Sin embargo, esta semana la alarma fue provocada por las declaraciones de Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo. Dijsselbloem dijo que el rescate de Chipre será en adelante modelo para todas las intervenciones de la troika en las economías locales en aprietos financieros, provocando pánico entre los gobiernos y el capital debido a que por primera vez parte del costo de la crisis será cubierto por accionistas y poseedores de depósitos. Aunque horas después el funcionario se retractó y la presidenta de la comisión de Economía de la Eurocámara descartó que el modelo chipriota fuera a replicarse, el daño ya estaba hecho.
El diseño del rescate aprobado esta semana conserva algunos elementos del anterior –como fuertes recortes en el gasto público y el control del déficit como panacea–, pero también plantea cambios importantes. Algunas de las medidas contempladas en el acuerdo son: sólo serán gravados los depósitos de más de 100,00o euros (con una tasa que aún no ha sido anunciada, pero se especula que podría ser hasta del 40 por ciento), no se gravarán aquellos depósitos que se encuentren asegurados, el segundo banco más grande de Chipre desaparecerá, se impondrá un “corralito” (impedimento de retirar los depósitos). Con todas estas acciones se reducirán sustancialmente el tamaño y la importancia del sector bancario en la economía de la isla, quitándole su condición de paraíso fiscal.
Y éste es uno de los elementos más llamativos del plan aprobado. La condición de Chipre como paraíso fiscal era un secreto a voces que ahora queda develado, poniendo también al descubierto la siempre tirante relación entre la Unión Europea y Rusia, país del que proviene entre el 30 y el 40 por ciento de los depósitos en bancos chipriotas, la mayoría de los cuales estaría por encima de los 100,000 euros gravables. Así, se estaría pasando el costo de la crisis a los accionistas y grandes propietarios como una decisión política contra la oligarquía rusa que hizo de Chipre destino dilecto para el blanqueo de sus capitales.




