(27 de agosto, 2014).- El caso de la mediática gendarmería, del grupo que seguramente considerarán que pondrá a temblar a los mafiosos, a los que se juegan el todo por el todo conscientes de que futuro no tienen y que deben sentirse poderosos, amos y señores de vidas y haciendas para que la corta existencia que suponen tendrán les sea satisfactoria. Muy uniformados, con grandes galas, con escudos, con buenos zapatos, bien alimentados, hospedados en hoteles de cuatro estrellas, con entrenamientos especiales pero no de entrega y pasión por el servicio público por la salva guarda de los ciudadanos, sino de tiro, saltar obstáculos, subir por cuerdas como malabaristas, arrastrarse por ellodo, correr a grandes velocidades y mantener la cara muy seria para “inspirar confianza”, han salido a las calles unos cuantos que serán repartidos en diversos Estados.
Estos gendarmes, dicen, van a trabajar con los federales, con los militares, con los navales y, obviamente, tendrán algo que ver con las autoridades locales, las estatales y las municipales. Con todo esto nos sucede lo mismo que con la vigilancia que se repite una y otra vez que es para que no existan malos manejos en las arcas públicas, para abatir la corrupción y en eso se invierten millones y millones en nóminas, equipos, especialistas y ni se avanza sino todo lo contrario, impunidad y saqueo es lo único que va en ascenso y tampoco se tiene a nadie tras las rejas. La Auditoría Superior de la Federación, la Secretaría de la Función Pública, las contralorías, tanto estatales como municipales con todo y sus Síndicos, la Comisión de Transparencia, etcétera, etcétera, son el ejemplo de inutilidad existencial que habrá de seguir la mentada y mediática gendarmería.
Una preparación sin precedente, dijeron, fue la que les dieron a cinco mil gendarmes y ésta fue extraordinaria ¡de un semestre universitario! Es decir de mil 400 horas. ¿Acaso las Academias de la Policía no tienen cursos más extensos en tiempo y abarcan con mayor amplitud las tareas de vigilancia y aprehensión? Las edades promedio rondan los 25 años y la mayoría tiene educación media superior aunque los hay también con licenciatura. Se centrarán en resguardar ciclos económicos y van a ir de un lado a otro según lo marquen los criterios criminológicos y económicos que el INEGI sustente, así como atendiendo requerimientos de la Secretaría de Economía.
La aparición de Economía en estas actividades es posible que sea el mensaje de que tales gendarmes estarán al servicio de la iniciativa privada en Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, es decir en las zonas petroleras, en donde hay que resguardar esos “ciclos económicos”. Hay que tomar en cuenta que utilizan Michoacán como primer punto para el cuidado de sembradíos pero, al mismo tiempo, revelan que habrán de vigilarse las zonas turísticas, las mineras, las petroleras y en donde produzcan gas. La cereza de este pastel está en la afirmación: “no protegerán intereses económicos de particulares”. O sea que será al revés.
Dicen que para el 2018 Peña Nieto se ha comprometido a que habrá 40 mil gendarmes y eso es posible ya que ante la falta de empleos para profesionistas seguramente que se refugiarán en esta práctica que por lo pronto les permitirá recibir un sueldo. Con esta, que es la séptima, la Policía Federal dice que ha completado su lista de “especialidades”, solo que habrá que esperar los resultados ya que, hasta hoy, la opinión de ciudadanos y empresarios es que solo ha servido, como muchos otros anuncios, “para la foto”. Presumen a estos civiles –Monte Alejandro Rubidono logra ponerse de acuerdo con otros declarantes ya que señala que también hay centenas que trabajaron en otras corporaciones policiacas-, que son los que enfrentarán a la delincuencia organizada que daña a la economía y sus actores. Con tanto manejo publicitario veremos quien espanta a quien.


