Aiden M. / @aidenzito
(10 de marzo, 2014).- Tal como se publicó anteriormente en Revolución TresPuntoCero, han tomado importancia las cifras que demuestran cómo la economía sigue en picada y la inflación empieza a convertirse de nuevo en una amenaza, en contra de las promesas de bienestar familiar pronunciadas desde hace décadas.
Mientras en el exterior se reciben las reformas con un ánimo bastante positivo, bajo el entendido de que las empresas extranjeras tendrán un sinnúmero de garantías para el éxito de sus inversiones, los empresarios nacionales han empezado a notar que la competencia no será igualitaria, sobre todo en el caso de la renta petrolera.
“Hay necesidad de que México afiance y consolide su entorno macroeconómico a través de una política fiscal que simplifique y haga competitivo su sistema tributario, aumentar la eficiencia y eficacia del gasto público, procurando superávits primarios que permitan reducir la deuda pública como proporción del PIB”, consideró el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), además de replantear la estrategia del Gobierno Federal para solidificar la economía, pues aún se encuentra por debajo de los niveles deseables.
De igual forma, el CEESP advirtió que de continuar con déficits primarios, implicaría necesariamente aumentos continuados en la deuda pública como proporción del PIB. Asimismo, señaló que la solidez de la economía no depende de eventos mediáticos, sino de medidas reales que mejoren el entorno macroeconómico.
El propio Luis Videgaray, secretario de Hacienda y Crédito Público, se ha dedicado a promover las reformas económicas, con la consigna de no estar diseñadas para generar efectos a “corto plazo”.
La estabilidad macroeconómica de México no se encuentra en los niveles competitivos internacionales que permitieran consolidar las actividades productivas y generar expectativas favorables de inversión y confianza en consumidores o productores, y por lo tanto reducir el riesgo de crisis recurrentes.
Las contradicciones entre los informes del Banco de México (Banxico) a este respecto aseguran que la inflación alcanzó su máximo nivel en los primeros 15 días de enero y que a partir de esa fecha se observa una tendencia descendente, sobre todo en lo que se refiere a productos agrícolas y transporte público, información que ha desmentido el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
En el pilar de “entorno macroeconómico” según datos del “Informe de Competividad Global 2013-2014”, elaborado por el Foro Económico Mundial (WEF, por su siglas en inglés), México se ubica en la posición 49, de un total de 148 países; por debajo de Chile, que ocupó la posición 17; de Perú, Colombia y Ecuador, que se colocaron en los lugares 20, 33 y 44, respectivamente.
Lo alarmante es que desde el 2011 a la fecha, este grupo de países ha mejorado su posición internacionalmente, mientras México ha descendido 21 lugares en el ranking mundial.
“Si bien las recientes reformas aprobadas podrían ayudar al mejor desempeño de México en el futuro, se debe considerar que todavía se perciben importantes debilidades estructurales”, abundó el CEESP.
Los cinco elementos que integran el entorno macroeconómico son: equilibrio presupuestario, inflación, deuda gubernamental, ahorro nacional y calificación crediticia del país; de los cuales, México presenta desventaja en los tres primeros factores mencionados.
Relacionado con esto, México tiene la posición 93 en cuanto a equilibrio presupuestario con proporción al PIB, lo que significa 76 lugares abajo de Perú y 71 de Chile.
Además, actualmente México es el país con mayores niveles de inflación entre los países miembros de la Alianza Pacífico, y su deuda neta gubernamental se ha mantenido superior a la de varios países latinoamericanos con estructuras económicas similares, lo cual refleja una importante debilidad en las finanzas públicas mexicanas.

