Carlos Portillo / @portillo_carlos
(6 de enero, 2014).- En las últimas dos décadas, Brasil le ha sacado una considerable ventaja a México con respecto a la reducción de la pobreza y la inseguridad alimentaria, aun partiendo de condiciones menos favorables, según indicó un estudio comparativo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), a cargo de Hernán Gómez Bruera.
En veinte años, el país brasileño consiguió mayores avances y a un ritmo más ágil, gracias a un conjunto de estrategias y acciones de políticas públicas, que no se limitaron a un solo programa o política de transferencias; por ejemplo, la Bolsa Familia.
El estudio señala que esto influenció en la notable recuperación del poder de compra del salario mínimo en Brasil, incrementando su valor un 77 por ciento entre 1995 y 2007, mientras que en México aconteció una contracción de 29.81 por ciento en dicho salario, de 1995 a 2010.
Gómez Bruera, consultor de la unidad de desarrollo social en la sede subregional de la Cepal en México, mencionó también que otra de las divergencias entre ambos países, se refiere al gasto destinado a programas sociales, seguridad social y pensiones.
En Brasil, el gasto social representa el 26.2 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB), duplicando el 11.3 por ciento que asigna México a este sector. Sobre seguridad y asistencia sociales, Brasil emplea cinco veces más que México; esto es el 13.4 por ciento, frente al 2.8 mexicano. Según el documento, dichos factores se ven proyectados en la cobertura de los mecanismos de seguridad y protección sociales, además del énfasis en las políticas públicas de protección universal de derechos.
Otro ámbito en el que México queda en desventaja, es la cobertura de pensiones. El porcentaje de adultos mayores de más de 65 años, que gozan de algún tipo de beneficio de retiro en Brasil, es casi el doble sobre el país mexicano, y aumenta en las zonas rurales.
Asimismo, los brasileños también cuentan con transferencias monetarias no contributivas de mayor magnitud; un claro ejemplo es el programa de Beneficio de Prestación Continuado, que proporciona un salario mínimo mensual a 3.4 millones de personas imposibilitadas para trabajar, como ancianos e individuos con discapacidad, combatiendo así la pobreza y la inseguridad alimentaria.
En relación con lo anterior, el sistema de pensiones brasileño ha tenido tal ampliación, que ahora cubre al 95 por ciento de adultos de la tercera edad que habitan zonas rurales. Por el lado contrario, en México se cubre a menos del 5 por ciento en estas áreas.
Entre las medidas que el país sudamericano emprendió para tal crecimiento, la investigación de la Cepal destacó el haber promovido la agricultura familiar o de subsistencia, mediante créditos a tasas preferenciales y vinculándola con la comercialización de sus productos, a través de compras gubernamentales.

