Alina Rosas Duarte / @Alinnoize
(23 de agosto, 2013).- Después de que miles de maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) hicieran un plantón en el Zócalo capitalino, bloquearan las inmediaciones del Senado y se manifestaran en la sede legislativo de San Lázaro, los diputados que legislaban en materia educativa decidieron posponer el controvertido dictamen sobre la ley del Servicio Profesional Docente.
La sesión del día jueves en el Centro Banamex se caracterizó por un caos generalizado en donde llegar a la sede legislativa improvisada resultaba simplemente imposible luego de que miles de granaderos bloquearan las calles aledañas, afectando no sólo el tránsito alrededor de la sede, sino las actividades de cientos de ciudadanos que laboran cerca de él, a muchos de los cuales se les negaba el paso por no tener alguna identificación que acreditara su centro educativo, laboral o simple y llanamente su residencia.
Seis cercos policiales había que pasar para poder ingresar al Centro Banamex, el primero sobre todas las avenidas cercanas a una distancia de mínimo cien metros de distancia, el segundo rodeaba los accesos principales del inmueble, el tercero era un filtro de seguridad en la puerta principal y otro a escasos tres metros de ésta, ya dentro del sitio. El quinto filtro era para pasar al área donde sesionaban diputados y senadores. Un último filtro se localizaba en la puerta de los salones donde tenían lugar las sesiones. Sólo se permitía el paso a la prensa, los legisladores y –en algunos casos– coordinadores de estos últimos.
Dentro de los salones, lejos de legislar, la indisciplina de los diputados y senadores resultaba motivo de caos, razón por la cual en un par de ocasiones el presidente de la Cámara de Senadores, Ernesto Cordero, tocó la campana para llamar la atención de aquellos que se encontraban entre los pasillos riendo, abrazándose, llamando por teléfono o simplemente jugando con sus iPads.
En el caso de la Cámara de Diputados, el presidente de la mesa directiva, el priista Francisco Arroyo Vieyra, llamaba al orden tocando –a falta de una campana– un vaso de cristal.
En un comienzo sin la presencia de legisladores de los partidos que se denominan de izquierda, las votaciones entre los senadores fueron rápidas y pasaron sin mayor discusión. Los acusados de “levantadedos” por los profesores de la CNTE aprobaron en lo inmediato toda iniciativa que pasaba en la sesión.
Motivo de controversia fue cuando la senadora panista Rosa Adriana Díaz Lizama, pidió la intervención de las fuerzas públicas para recuperar las instalaciones del Senado como ocurrió el primero de diciembre en la toma de protesta de Enrique Peña Nieto. Esta declaración causó aplausos entre las filas panistas, mientras que –ya ingresados los perredistas– en el ala opuesta, el senador Alejandro Encinas aclaró en tribuna que el gobierno de la Ciudad de México no puede hacerse cargo de los errores e irresponsabilidades del Poder Ejecutivo.
A pesar de haber convocado a periodo extraordinario para –entre otros puntos–debatir la ley, las presiones y movilizaciones de los miles de maestros de la Coordinadora lograron que los puntos de iniciativa no se agotaran y los diputados decidieran esperar a periodo ordinario para revisarla.
Hoy cerca de cuatro mil profesores adscritos a la CNTE se manifiestan en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.




