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En Iguala: calles donde se respira el miedo; levantones y secuestros son permanentes

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 (07 de noviembre, 2014).- En las calles de Iguala, en las que no están repletas de manifestantes no solo de los lugares cercanos sino de otras Entidades del país que llegan por cientos para ofrecer solidaridad, se respira temor, angustia, miedo. Dentro de las viviendas ya son otros los sentimientos: hay odio, rencor, desesperación, hartazgo, aunque poca disponibilidad para denunciar abiertamente y hay un porqué o muchos porqués. “¿No hay forma de que vayamos con la policía, o con los militares, si sabemos todo lo que sabemos, lo que Peña Nieto conoce al igual que su Procurador y sus cercanos, no hay forma de distinguir en donde se encuentra el lado de la autoridad y en cual están los delincuentes?

No es fácil acercarse y preguntar y así lo hacen saber: “no quiera usted indagar demasiado porque desaparece”, Y no se trata de amenazas sino de un sano consejo. “No todos los que vivimos en Iguala tenemos que ver con las mafias sino con una vida de esfuerzo, de trabajo, de evitar ligarse con quienes llegan de improviso y también, de improviso, se van”. Al abordar el tema de los Abarca-Pineda –ayer utilizamos el Abarca-Villareal y ese segundo apellido así seguirá hasta que aclaren si es Villa o Villareal, porque tal parece que ni de eso están ciertos los sesudos investigadores, hay silencios que se rompen cuando hablan de la serie de reuniones y francachelas con trovadores y bohemios que organizaban junto con la actual dirigencia del PRD.

“No se desgaste señora, todo es de lo mismo ¿acaso no sabe que ya les mataron a otro general?; que no está enterada de que aquí mismo de repente llegan los camiones hacen levantadero y luego nos regresan a la gente toda golpeada, nada más por satisfacer sus instintos criminales? ¿Son esos a los que quieren que les tengamos toda la confianza? Es de esas experiencias que se basa la exigencia de que los regresen vivos, esta historia no es nueva, así han actuado pero de alguna manera evitaban meterse con la gente joven.Lo sucedido con los muchachos normalistas es la gota que ha derramado el vaso, por eso surge tanta solidaridad, porque son miles y miles las familias que se han enlutado y la mayoría de ellos no tienen ni siquiera un sitio en donde llorar a sus difuntos, no saben en dónde y cómo murieron y quedaron”.

Queda la impresión de que los Abarca-Pineda, de los hechos que hubiesen cometido y que sean totalmente comprobables y no farsas como la de su aprehensión, no hicieron sino seguir, continuar el camino muchas veces andado por las autoridades de ese municipio. Sus acciones no despiertan sorpresa pese a lo abusivas o absurdas que se presenten; tampoco les alarma la riqueza, ni las propiedades, ni las joyerías, ni la plaza comercial, no saben de un solo alcalde que hubiese vivido con los ingresos que por sueldo, percibía. “Son pocos los que se quedaron y eso para seguir manteniendo su poderío, sus nexos, sus relaciones mafiosas. Otros decidieron que, una vez con la maleta llena más valía salir de aquí, esa ha sido la demostración de amor a esta tierra, de ese tamaño su “visión de servicio”.

Iguala es muy diferente a como hoy pretenden que la veamos y la responsabilidad de que se llegase a estos extremos no es solo local o estatal, es la propia federación y sus enviados los que al parecer siguen luchando por ese poder que se otorga en la montaña, en la sierra, en donde los ingresos que se perciben suman millones y millones de dólares. Y es también ese señalamiento del que quieren alejarse a como dé lugar y prefieren las críticas que hoy surgen en el extranjero y que hablan de incapacidad a las que les lanzarían ante la certeza de haber construido un auténtico “narco-estado”.

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