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En México se pueden violar derechos humanos respetando la ley y la legalidad, no la justicia: especialista

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(29 de junio, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- La Constitución de México prohíbe la tortura y los malos tratos, aunado a esto en 1991 entró en vigor la Ley Federal para Prevenir y Sancionar la Tortura, que tipifica este delito, aunque ha sido criticada ampliamente por incumplir las normas internacionales.

Según la Constitución, todos los funcionarios públicos del país tienen la obligación de denunciar las torturas y otros malos tratos cuando tengan conocimiento de ellos. A pesar de estas disposiciones, la tortura sigue siendo un problema grave en el país.

En el informe de Amnistía Internacional: “Sobrevivir a la muerte: tortura de mujeres por policías y fuerzas armadas en México” divulgado este martes en Ciudad de México, la organización no gubernamental con presencia en más de 150 países concluyó, entre otras cosas, que las denuncias por tortura presentadas ante las autoridades federales se habían duplicado entre 2013 y 2014.

Otro dato revelador del documento refiere que en diciembre de 2015, el Instituto Nacional de Estadística declaró que la tortura y otros malos tratos eran la segunda violación de derechos humanos más denunciada, después de la detención arbitraria, ante las comisiones estatales de derechos humanos en los 32 estados mexicanos.

Los datos mostraron que, en 2013, se habían presentado en todo el país más de 12 mil quejas de tortura y otros malos tratos: 8 mil 943 presentadas por hombres y 3 mil 618 por mujeres. Esta es la primera vez que los datos sobre tortura se desglosan por género, aunque no incluye las denuncias penales presentadas ante procuradurías o ministerios públicos.

Pese a esta falta de claridad en los datos gubernamentales, denunció la ONG, las organizaciones nacionales e internacionales y otros mecanismos de derechos humanos han documentado que la tortura y otros malos tratos siguen siendo generalizados en México, en un contexto de casi total impunidad.

Activistas opinan

Aunque el informe apenas comienza a difundirse, diversas organizaciones de defensa de derechos humanos ya tienen una opinión clara del aporte de este documento a la lucha contra la tortura en México.

En este sentido Adrián Jiménez, presidente de la Liga Mexicana de Defensa de los Derechos Humanos (Limeddh) destaca que la tortura es un modelo aprendido como parte del entrenamiento general de las fuerzas armadas y policiales que se enmascara fácilmente con la disciplina.

En opinión del experto en tema de tortura y derecho humanos, los entrenamientos donde se expone y somete a pruebas de supervivencia extremas a los elementos policiacos formar un estado de ánimo que empodera sobre todos los demás: “’soy el grupo más fuerte, de elite’, ese tipo de mensajes es el que los forman para que se sientan por encima del resto de las personas”, afirma el académico.

Adrián Jiménez precisa que la tortura desde este punto de vista es un modelo aprendido. Por ello, para terminar no bastan las decisiones políticas, a menos que están provengan de la misma Cámara de Diputados.

“Sí, les enseñan los métodos para poder infringir dolor y sufrimiento en las personas sin que se dejen huellas o estas sean mínimas. Por eso hemos insistido que no puede permitirse que los entrenamientos se den desde el Comando Norte o Sur con el Ejército de Estados Unidos, sin que estos programas de formación y capacitación sean aprobado y supervisados Congreso de la Unión.

“Es necesario que se tenga conocimiento pleno de los contenidos de programas de intercambio, que se tenga un cuidado preciso de este mecanismo de entrenamiento de las fuerzas de seguridad, porque en ellas se les enseña a producir el máximo sufrimiento buscando el mínimo porcentaje de huellas”.

Para el activista la impunidad es el principal aliciente para la tortura ya que esta prevalece y se perpetúan porque hay leyes que lo permiten, “en México se pueden violar derechos humanos respetando la ley, la legalidad no la justicia”, sentencia Jiménez.

Sobre la tortura genérica que se aplica las mujeres el experto reflexiona, “la tortura por un lado y la violación por otro son delitos distintos. No es lo mismo una violación que ocurre entre particulares a utilizar la tortura como uno más de los elementos de los métodos con los que se tortura a las mujeres.

Hemos visto un incremento importante de los casos, que se están dando en relación con las mujeres. Y también nos estamos dando cuenta de cada vez hay más mujeres torturadoras, mujeres que torturan a otras mujeres como se ha logrado traducir en los medios masivos de comunicación con los videos revelados recientemente”.

Por su parte Elsa Arista González, integrante de la Red Universitaria de Monitores de Derechos Humanos, coincidió en señalar que es una actitud repetida de parte del gobierno mexicano a través de sus fuerzas armadas que desde el primer momento en que una mujer es detenida se ocupa su género para ser torturada.

“El problema es que por el solo hecho de ser mujer pasa a tener otro lugar, un estatuto no de víctima. La mujer que por encontrarse en el lugar de los hechos seguramente tenía que ver desde la visión sexual con el crimen organizado o como ya se ha visto de manera reiterada, la manera de cómo vestía, a veces incluso hasta el color de piel.

Lamentablemente nos encontramos en esta situación en la que ahora, afortunadamente, Amnistía Internacional documenta estos casos y nos está diciendo el actuar de las fuerzas armadas. Un actuar que al no haber castigo a los responsables, sanciones adecuadas nos encontramos ante una indefensión total, a pesar de que se ha hablado de la alerta de género en varios estados, no hay en nuestro marco jurídico institucional una materialización de la situación en la que las mujeres puedan ingresar a una atención psicológica”.

 

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