La Asociación Guerrerense Contra la Violencia hacia las Mujeres denunció que “en lo que va de este año se han registrado 22 feminicidios en esta entidad y se prevé que este delito vaya a la alza”.
Violenta Pino, integrante de este colectivo, afirmó que “en el 2017 se registraron 153 feminicidios, aunque la Fiscalía General de Justicia sólo reconozca una mínima parte de estos casos”. Por lo que la activista condenó el asesinato de la nutrióloga Magdalena Aguilar Romero quien llevaba nueve días desaparecida y el Gobierno de Héctor Astudillo nunca puso en marcha los protocolos para su localización con vida.
La mujer de 25 años de edad fue encontrada desmembrada en el interior de un centro botanero en Taxco, se informó. La pelvis cocida de la mujer fue hallada en el interior de una olla de peltre y dos de sus extremidades inferiores estaban en dos bolsas negras.
El resto de su cuerpo fue hallado en el congelador del refrigerador. Según la Fiscalía General de Justicia del Estado, “el autor material de este feminicidio fue el ex esposo de la mujer”.
Violeta Pino señaló que “por las cifras que se llevan hasta ahora se prevé que el número de feminicidios en Guerrero aumenten en comparación con el año pasado. Ya se han registrado 22 feminicidios en este mes de enero y en el 2017, en este mismo lapso, hubo 14”, afirmó la activista.
Pino cuestionó al Gobierno estatal de no atender la alerta de género que se declaró en julio del 2017 en ocho municipios de Guerrero. “No hay campañas, ni medidas de prevención porque al Gobierno no le interesa proteger a las mujeres”, afirmó. Además, dijo que la Administración de Astudillo tiene una visión “machista”.
Violeta Pino también cuestionó que, “de qué sirve que esta alerta de género contemple 26 medidas de prevención de violencia hacia las mujeres si éstas no se ponen en marcha por falta de presupuesto”.
Indicó que “estas medidas tienen que ver con llevar a campañas para que la gente tome conciencia que debe de haber un respeto hacia la mujer”. “Sabemos que desterrar esa cultura machista que existe en Guerrero es bastante difícil porque hay una cultura ancestral de que la mujer vale menos que el hombre”, aseveró la activista.
Y lamentó que el Gobierno se cruce de brazos y no haga nada para parar la violencia contra las mujeres.


