(19 de febrero, 2014).- En julio del año pasado, el activista de derechos humanos y defensor de migrantes Rubén Figueroa, tuvo que salir del país ante la amenaza de los grupos de la delincuencia organizada. Cerca de cinco meses estuvo vagando por distintos lugares. Escondiéndose. Manteniendo a raya su ubicación. Durmiendo, cada noche, en techos distintos y camas ajenas.
Rubén había recibido una amenaza de la delincuencia organizada, unos días antes de su exilio: “No te metas con nosotros porque te van a encontrar embalsamado, ya lo verás, ya no te metas con nosotros”, le advirtieron.
Desde enero del 2013 hasta el día de su salida del albergue para migrantes La 72 en Tenosique, Tabasco, él y fray Tomás González habían realizado una labor de investigación, denuncia y confrontación, para rastrear las transacciones y modus operandi de enganchadores, secuestradores y extorsionadores de migrantes.
Por medio de una extensa documentación, presentación de pruebas y denuncia –penal y mediática– que elaboraron los responsables, voluntarios y huéspedes de dicha casa, dieron a conocer la implicación de maras y Zetas en las extorsiones y secuestros a inmigrantes durante sus primeros kilómetros recorridos en territorio mexicano.
En específico, denunciaron la presencia de José Trinidad Vargas, El Pájaro, quien antes de ser asesinado en agosto del año pasado, en el malecón de Coatzacoalcos, Veracruz, era el operador de Los Zetas para atacar a quienes suben a La Bestia y siguen el camino hacia los Estados Unidos por territorio mexicano.
“¿Tú crees que no trabajaba para Los Zetas?”, cuestionó en entrevista para Revolución TresPuntoCero.
“Hoy ya lo reconocen como tal, pero entonces, cuando empezamos con esto nadie, nos hizo caso. Nosotros hicimos investigaciones y desde hace tiempo encontramos pruebas que lo vinculaban al secuestro. De hecho, en el celular que pertenecía a los familiares de un migrante, notamos que había mensajes donde se acreditaban de este grupo. También los asesinatos que se presentaron en Palenque y en algunos tramos de Veracruz apuntaban directamente a él. Varios migrantes nos lo habían dicho”.
Hoy, después de una prolongada ausencia, mochila al hombro y la determinación de volver a su trabajo, sostiene que la tragedia migrante es similar a la que atraviesan los informadores veracruzanos.
De hecho, sostiene que las complejas estructuras que implantó El Pájaro –las que se han diversificado y expandido– en aquella demarcación, pueden ser las responsables del asesinato de Gregorio Jiménez. Un dato abre la hipótesis: en el 2013, el número de ilícitos relacionados con el tráfico de migrantes aumentó 172 por ciento en el estado de Veracruz, y el periodista investigaba temas relacionados.
‒¿El asesinato de Gregorio Jiménez está relacionado con lo que tu pasaste hace unos meses?
‒En el caso de Gregorio, él había estado denunciando en su trabajo periodístico los secuestros en la zona; y también había estado dando a conocer lo que es el tráfico y la agresión a los migrantes en la zona donde él trabajaba. Vemos que Veracruz es un estado que está controlado por el crimen organizado. Veracruz es un estado que es controlado por bandas que secuestran y extorsionan a migrantes. De una forma u otra hay una relación porque esta gente te amenaza con el interés de acallarte y si no lo haces, sucede que te asesinan.
“Lo que vemos aquí, es que el asesinato de Gregorio fue por su labor periodística”.


