(30 de noviembre, 2015).- En julio pasado el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) declaró que hubo un incremento de dos millones de pobres de 2012 a 2014, período que ha sido administrado por Enrique Peña Nieto (EPN), lo que significa al 46 por ciento (55 millones de ciudadanos) de la población nacional en esta situación.
Actualmente miles de personas en México se han tenido que adaptar a la situación económica que atraviesa el país, en donde los jóvenes empiezan a trabajar antes de concluir el bachillerato o no pueden continuar sus estudios universitarios; los adultos que son desempleados después de trabajar por años en alguna institución o empresa y después no los contratan o los emplean con pésimas condiciones laborales; los adultos mayores al tener una pensión baja, no les alcanza y deben seguir trabajando; ejemplos de muchas condiciones de precariedad que el país atraviesa.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) califica a México, Brasil y Turquía como los países con mayor porcentaje de pobreza; además de que somos el segundo lugar con mayor desigualdad económica con 0.47 puntos.
“Estamos hablando de una clase política que se llena la boca de promesas como mejorar el empleo, salud y educación (…) pero cuando llegan al gobierno y vemos la permanencia de la corrupción, la ineficacia gubernamental y la ausencia de una visión de derechos humanos, nos percatamos de la profunda crisis que atravesamos”, comenta Saúl Arellano, director editorial de México Social.
Jaime Ros Bosch, experto en economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), declaró que no hay una estrategia salarial que esté orientada a reducir la desigualdad ni a fortalecer el mercado interno en entidades tan pobres como Guerrero, Oaxaca, Tabasco y Chiapas.
“Ni la derecha, el centro o la izquierda han avanzado a una reforma fiscal redistributiva. Es una cosa muy extraña para mí porque, en otras partes, normalmente es la izquierda la gran abanderada de la redistribución del ingreso y las reformas fiscales progresivas, pero acá eso no ha sucedido”, detalló el investigador.
En contraste México tiene a Carlos Slim, Germán Larrea, Alberto Baillères y Ricardo Salinas Pliego, quienes han incrementado su riqueza en un 9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de 2011 a 2014 (Oxfam).
La problemática económica es un problema que dejaron pasar e incrementaron diversos ex presidentes priistas y panistas en el poder, desde Miguel de la Madrid hasta el momento la inversión pública cae entre el 12 y 4 por ciento, según el Inegi, lo que significa que sin inversión no puede haber crecimiento.
Y aunque se reporta un incremento del 2 por ciento en el PIB, México necesita al menos un crecimiento del 5, de 2010 a 2014 los niveles de pobreza han empeorado.
“Lo que ocurre en este país es que todas las contradicciones por las reformas estructurales en las década de 1980 y 1990 decían que México tenía que empezar a crecer rapidísimo y no pasó. Entonces la clase política no rechazó la hipótesis, sino que la modificó varias veces. La forma como se maneja el poder ejecutivo es rara, pareciera que la información no le llega porque no hay reacciones al malestar de la población. Casos sobran, como el del secretario de Comunicaciones y Transportes, los escándalos de las casas, en fin, parece que el político no está conectado con la sociedad mexicana”, declaró Fernando Cortés, profesor emérito de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).
Acción Ciudadana frente a la Pobreza, organización social, en base a estudios presume que casi 64 millones de personas (54 por ciento) reciben un ingreso insuficiente para cubrir sus necesidades básicas.
Rogelio Gómez Hermosillo, coordinador de Acción Ciudadana, señaló que en México no existen políticas sociales, el que se reparta despensas, uniformes, cheques o pantallas, son acciones que deberían ser “obligatorias” para garantizar los derechos de la población.
“En realidad, México no tiene una política social integrada, hay un conjunto de programas sociales que abordan distintos problemas, todos muy diversos, pero no hay una política de Estado o una línea homogénea para lograr los objetivos que se plantea la sociedad (…) son iniciativas desarticuladas que responden a intereses de distintos gobiernos, en distintos momentos. Una vez que un programa nace, nunca más desaparece”, declaró Gómez.
“Desde 1998 a 2014 se ha invertido alrededor de 5.4 trillones de pesos en infraestructura social, pero aún tenemos diez millones de ciudadanos sin agua potable y 45 millones viviendo sin servicios como baños y electricidad”, denunció Arellano.
Se añade el dato de Transparencia Internacional que calificó a México como uno de los países más corruptos, mientras que Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) en su último estudio afirmó que se comenten 200 millones de actos corruptos al día, lo que equivale a una reducción del 5 por ciento del PIB y la ausencia de 480 mil trabajos formales.
Aunado a la crisis económica está la política en un país donde existe un estilo “personal” de gobernar, por lo que no importa a que partido político se pertenezca porque lo que se necesita es una “renovación moral” en este ámbito.
Por su parte Jaime Ros subraya que es importante una “política de reforma fiscal que efectivamente eleve los ingresos públicos en los porcentajes del PIB para que el Estado pueda mejorar los servicios públicos y, además, provea de los recursos necesarios para las inversiones en todo tipo de infraestructura (…) es necesario que se enfoque no sólo en la estabilidad de la moneda y la baja inflación, sino también en las metas de crecimiento y empleo”.
Con información de: Albinson Linares, Newsweek


