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Estado de la Unión, y de la Unidad: Elvira Arellano

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Por Elvira Arellano

(22 de enero, 2014).- El próximo martes 28 de enero, hablándole  al Congreso y a la nación estadounidense, el presidente Obama presentará su informe anual sobre “El Estado de la Unión”.  Me acuerdo bien cómo esperaba para escuchar otros discursos importantes de este presidente, comenzando desde su discurso inaugural en 2009, donde esperábamos –y esperábamos  y esperábamos– por una señal clara en la que ya se iba dar marcha a la reforma migratoria. Tal como parece, en aquella época, cuando el partido político de Obama contaba con mayorías sólidas en ambas cámaras del Congreso, no se decía mucho acerca de la reforma migratoria, pero ahora cuando el Partido Republicano dispone del poder para bloquear tal reforma en la Cámara de Representantes, se menciona mucho. A mi parecer, esto sugiere que se trata de hipocresía y manipulación política.

En otro sentido, oímos algo del presidente sobre la reforma migratoria todos los días.  Lo “oímos” mil 100 veces cada día, siendo esa cifra el número de personas deportadas diariamente.  Y mil 100 veces al día oímos el lamento y llanto de los niños, y de los maridos y las esposas, y nos enteramos de lo que el presidente nos está diciendo.  La política del presidente en cuanto los inmigrantes es para nosotros una cosa bien clara.

Yo sé que hay quienes se dejan consolar por las declaraciones del presidente sobre legislación que podría legalizar a muchos.  Se dice que estas declaraciones presidenciales representan una tremenda victoria para la unidad de la comunidad latina en los Estados Unidos.  Pero la deportación de 2 millones de personas y la separación de familias que conlleva no debe considerarse como una victoria. Tampoco podemos considerar a un presidente que goza del poder de expandir los aplazamientos que se han otorgado a los “soñadores”, a los padres de ellos y de los niños que son ciudadanos estadounidenses, y no lo hace, como un amigo y aliado de la comunidad latina.

Las “uniones” más importantes en la sociedad son las que se forman entre esposa y esposo, y entre padres y madres y sus hijos.  ¿En qué condición se encuentran esas uniones? En nuestra comunidad, están bajo ataque. En su discurso sobre el estado de la unión, ¿acaso el presidente va a mencionar que tiene la responsabilidad de haber deportado a dos millones? ¿Explicará, acaso, que tiene la autoridad de extender un estatus legal temporal a los que están siendo deportados y separados de sus familias, pero que se niega a ejercer este poder? ¿Explicará que 5 millones de niños que son ciudadanos estadounidenses viven con un temor constante de que les van a quitar a sus madres y padres?

El estado de nuestras uniones es de miedo y separación.

El estado de la unión, cuando se habla de los latinos, depende del estado de nuestra unidad, de la comunidad latina. Y la unidad no puede existir sin responsabilidad efectiva. Algo bueno es que casi todos los congresistas latinos han firmado una carta exigiendo al presidente que extienda una protección, por lo menos temporal,  a las familias y a la gente joven de nuestra comunidad.  Lo mismo han hecho los consejos municipales de Chicago y Los Ángeles.  Pero al otro lado de la moneda muchos “líderes” y organizaciones siguen defendiendo al presidente, con el fin de que nuestra indignación se dirija únicamente al Partido Republicano. Y mientras nos abandonan, ellos prosperan. Estos líderes y estas organizaciones no tienen que preocuparse por las elecciones en nuestra comunidad. En lugar de eso, pueden atribuir sus posiciones influyentes a fondos que reciben desde fuera de nuestra comunidad, y a medios informativos vinculados con los centros de poder.

El gobierno de los Estados Unidos ha apoyado, por medio de su “guerra” antidrogas, los recientes ataques asesinos en contra de los grupos de autodefensa en el estado de Michoacán, México. Las autodefensas fueron formadas para defender sus comunidades en contra de los cárteles narcotraficantes. Mientras que de hecho, se ha mantenido una acomodación entre el gobierno mexicano, el estadounidense y los narcos, estos ataques han dejado mucha gente, incluyendo niños, tirados muertos y bañados de sangre en nuestras vías públicas. ¿Pero cuándo fue la ocasión en que nuestros líderes levantaron sus voces en contra de las políticas del presidente Obama?

Ahora el presidente Obama pretende implementar otros tratados de libre comercio, parecidos al TLCAN, acuerdos que seguirán destruyendo las vidas económicas de los pueblos de México, de Centroamérica, y de las Antillas. Pero ¿acaso nuestros líderes han dicho algo en oposición a estas políticas del presidente?

Y dentro de los Estados Unidos, el preso político con más años detrás de las rejas, el activista independentista boricua Oscar López Rivera, languidece en la cárcel. No se olviden que el apoyo de la comunidad boricua, parte integral de la unidad latina, ha sido un factor sumamente importante para la legalización de los indocumentados.  Los líderes de todos los partidos políticos en Puerto Rico han hecho un llamamiento para que el presidente Obama dé la libertad a Oscar.  ¿Acaso los líderes de las organizaciones adineradas de los derechos de los inmigrantes han agregado sus voces a tal llamamiento?

Mientras se escucha al presidente con su discurso sobre “el Estado de la Unión”, debemos estar pensando en el “estado de nuestra unidad”.  Yo creo que esa unidad sigue fuerte al nivel de las bases sociales. Nuestros números van en aumento todos los días. Está surgiendo toda una nueva generación. Pero debemos obligar a los que pretenden hablar en nuestros nombres a que rindan cuentas.

Vamos a ver y a escuchar al presidente durante su discurso, pero también debemos ver cómo responden nuestros líderes. Si no toman una posición firme con el presidente, y no nos defienden, tenemos que exigirles que nos rindan cuentas. Si siguen prosperando por el hecho de mantener silencio cuando nuestra comunidad se encuentra bajo ataque, hay que obligarles a que rindan cuentas.

Nos debe quedar bien claro que cuando de la comunidad latina se trata, el estado de la unión depende del estado de nuestra unidad.

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