Paso a paso investigadores van analizando las diversas afecciones generadas por la COVID-19 y en esta ocasión en la Boston University los especialistas han descifrado una de las complicaciones más graves e inesperadas causadas por el virus SARS-CoV-2, se trata de lo que se ha denominado “hipoxia feliz” o “silenciosa”.
¿Qué es la hipoxia feliz o neumonía silenciosa?
Es una complicación en la que los niveles de oxígeno en sangre, en las que de acuerdo con expertos llegan a ser, “incompatibles con la vida” sin que el paciente experimente la sensación de asfixia que le permitiría darse cuenta.
Según la investigadora de la Boston University y coautora de una investigación, publicada en Nature Communications, Bela Suki, se desconocía “cómo es que esto era fisiológicamente posible”.
Sin embargo, tras una serie de estudios detectaron que la hipoxia silenciosa probablemente es causada por una combinación de mecanismos biológicos que estarían ocurriendo simultáneamente en los pulmones.
¿Cómo ocurre?
Al dañar los pulmones, la infección hace que partes de ellos estén incapacitados para funcionar correctamente e infundir oxígeno al torrente sanguíneo. Sin embargo con otras infecciones, los vasos sanguíneos se contraen en las áreas dañadas, esto conlleva a que la sangre fluya a través del tejido pulmonar que sí puede incorporar oxígeno.
De acuerdo con el investigador postdoctoral y autor del principal estudio para identificar las causas de la hipoxia feliz, Jacob Herrmann; en la búsqueda de una explicación a los bajos niveles de oxigenación observados, detectaron que el virus SARS-CoV-2, causante de la COVID-19, no sólo no está cerrando los vasos sanguíneos, sino que los está abriendo.
Es decir que según los investigadores los pequeños coágulos que se forman por la presencia del coronavirus contribuyen en cierta medida, esto además del balance entre el aire que entra a los pulmones y el flujo sanguíneo.
Otro factor señalado por los especialistas es cómo responde el cerebro a los niveles bajos de oxígeno. A medida que los niveles de oxígeno disminuyen en los pacientes con COVID-19, el cerebro no responde hasta que el oxígeno cae a niveles muy bajos, momento en el cual el paciente normalmente se queda sin aliento.
El Dr. Tobin de la facultad de Medicina Chicago Stritch de la Universidad de Loyola, creador de otra investigación al respecto, indica que “en algunos casos, el paciente se siente cómodo y usa un teléfono en un grado en el que el médico está a punto de insertar un tubo de respiración (endotraqueal) y conectar al paciente a un ventilador mecánico”.
Mientras que Bela Suki, indica que lamentablemente ante la COVID-19 cada paciente reacciona de forma particular por lo cual esta teoría no es absoluta y siguen en la búsqueda de más resultados.
¿Hay alguna recomendación?
Una de las sugerencias de los médicos es monitorear el pulso respiratorio por lo cual recomiendan tener un oxímetro sencillo en casa.
Este dedal puede graficar la saturación de oxígeno en sangre de manera no invasiva y ayuda a tener un monitoreo instantáneo y continuo de la oxigenación, así como la detección temprana de hipoxia.


