Estela Garrido / @StelaGarrido3_0
(12 de junio, 2013).- De acuerdo a la prensa inglesa, dos de las fantasías sexuales favoritas son el exhibicionismo y vouyerismo. Resultan excitantes por las descargas de adrenalina generadas por el riesgo de poder ser sorprendido ya sea durante el acto sexual o espiando el mismo.
Algunos expertos destacan que la mayoría de mujeres ha fantaseado alguna vez con mantener relaciones sexuales o mostrar su cuerpo en público, o bien, mientras otras personas están mirando.
“La emoción que espiar y ser espiado en el acto sexual propicia es lo que se busca”, señala La Vanguardia.
Aunque para los hombres, el factor que excita más es saber que se está haciendo algo ‘prohibido’ en un espacio público sin ser sorprendido y aprehendido por ello.
En Inglaterra, a principios de los años 70, también se le acuñó un término a esta práctica: dogging. Algunos señalan que se nombró de esta forma por las personas que paseaban a sus perros y espiaban a aquellos amantes en vía público.
El nombre de dogging queda restringido a las parejas heterosexuales, para las homosexuales los ingleses lo denominan cruising.
Incluso, fuentes aseguran que existen códigos o señales del voyerismo. Como si las puertas o ventanillas del auto están abiertas, es una invitación a participar. O, si las luces interiores están encendidas, sólo se busca ser visto.


