A 58 años de la masacre estudiantil en Tlatelolco, exdirigentes del movimiento de 1968 exigieron a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) abrir los expedientes militares para esclarecer el número de víctimas y demandaron llevar ante la justicia a los responsables de la represión, aun si estos ya fallecieron.
La movilización, realizada este 2 de octubre con rumbo al Zócalo de la Ciudad de México, denunció que las muertes y heridas de aquella noche continúan bajo el manto de la impunidad.
«El único que agredió y disparó fue el Ejército Mexicano. Fue el que contó los cadáveres y los recogió. Fue quien contó los heridos», afirmó Félix Hernández Gamundi, histórico dirigente del Comité 68 Pro Libertades Democráticas, durante el mitin central en la Plaza de la Constitución.
El activista remarcó que frente al Palacio Nacional es inviable procesar judicialmente a la institución militar como tal, pero enfatizó que existen personas con nombre y apellido que emitieron y ejecutaron las órdenes de ataque.
La marcha partió desde la Plaza de las Tres Culturas encabezada por sobrevivientes de la matanza y miembros del Comité 68 bajo consignas históricas como «¡Ni perdón ni olvido!» y «2 de octubre no se olvida, es de lucha combativa».
Al contingente se sumaron miles de jóvenes estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), normalistas rurales, sindicatos y los padres y madres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.
Hernández Gamundi recordó que los crímenes de lesa humanidad no prescriben, un criterio que quedó respaldado por un amparo ganado ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en 2024 por la familia del guerrillero Lucio Cabañas.
Con este precedente legal, los manifestantes sostuvieron que el Poder Judicial mantiene la estricta obligación de continuar los procesos y someter a tribunales a todos los presuntos responsables de la histórica represión de Estado.









