Por: Zazil Carreras
Twitter: @ZazCarreras3_0
18 de septiembre de 2000, Sydney, Australia. Soraya Jiménez salió al podio, sumamente concentrada. Se preparaba para su tercer intento en el envión. Frente a ella, la barra con las pesas metálicas -cuyo peso es 127,5 kilogramos- Respiró hondo, cerró los ojos e hizo el primer envío a las rodillas.
Silencio absoluto en la sala. Pasaron unos instantes hasta que realizó el segundo movimiento. Colocó la barra con las pesas sobre sus hombros. Después, el último esfuerzo: levantó sus manos hacia arriba y mantuvo unos segundos todo el peso en lo más alto, con sus brazos totalmente extendidos para soltar después la barra que cayó estruendosamente sobre el suelo.
Soraya Jiménez se convirtió, en aquella ocasión, en la primera mujer mexicana en ganar una medalla de oro.
Desde aquella victoria en Sydney, Soraya Jiménez acumuló un historial clínico estremecedor: 14 operaciones en la pierna izquierda, pérdida de un pulmón, tres veces influenza y cinco paros cardiorrespiratorios.
Hoy, a casi 13 años de aquella victoria, falleció a causa de un infarto en su domicilio, a los 35 años de edad.


