(15 de julio, 2014).- El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) amplía el panorama de los modelos financieros para el acceso a vivienda propia en la población de más bajos ingresos en el País. A partir de un diagnóstico detallado de las condiciones de las viviendas y la dinámica de las familias, se logró destacar, por un lado, que existe un nicho de mercado para la inversión privada en la construcción de inmuebles; y por el otro que hay un sector amplio de la población que aunque no forma parte del trabajo formal sí cuenta con las condiciones suficientes para el pago de un patrimonio en vivienda.
El estudio se basa en la idea de la Base de la Pirámide (BDP). Se trata de un concepto de negocios que se enfoca en el segmento de la población que ha sido olvidado por los modelos financieros predominantes. El enfoque de la Base de la Pirámide es una apuesta por un cambio en la manera de concebir a la población de menores recursos y plantea que se trata de un conjunto de individuos que buscan acceder a los bienes y servicios que las clases más acomodadas, pero que no cuentan con los requisitos para esos créditos. Sin embargo, no por ello carecen de la capacidad de pago, por lo que la apuesta se encamina al diseño de financiamientos con cualidades específicas para ese sector.
En México el modelo no es tan nuevo, el ejemplo más notable es el de las tiendas Elektra que entró al mercado de los electrodomésticos con precios elevados pero con pagos sumamente bajos y semanales; precisamente como reciben su salario muchos de los empleados en el comercio informal. La muestra del éxito de éste modelo radica en que la población omite que el costo del producto será por mucho mayor a su precio de contado, pero decide asumirlo ante la accesibilidad de la forma de pago. Desde la entrada del modelo con las tiendas Elektra, pronto otras empresas comenzaron a mirar hacia ese sector que había sido poco considerado.
El empobrecimiento de la población en México, la falta de trabajo y la devaluación de los salarios, ha provocado la incapacidad de acceso a una vivienda propia. Quienes laboran en el ramo formal tienen la alternativa del crédito Infonavit, sin embargo, son necesarios varios años y un buen salario para lograr una cotización suficiente que permita al trabajador el acceso al derecho de vivienda. De acuerdo a datos reportados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el 2012, de un total de 274 584 mil inversiones ejercidas en vivienda, sólo 121 194 mil fueron de crédito Infonavit y para el 2013 de 263 671 mil financiamientos, 123 471 mil fueron otorgados por el instituto para la vivienda. En contraste, en el mismo periodo de años, el sector financiero privado otorgó 96 611 y 89 260 mil respectivamente. Notablemente el sector informal difícilmente podría cubrir los requisitos para el acceso a éstos créditos, más de la mitad de los trabajadores mexicanos enfrentan limitantes económicas y en requerimientos para la adquisición de una vivienda.
Sin políticas públicas suficientes o productos financieros de la banca adecuados a la realidad de los trabajadores en México, la oferta de suelo y vivienda no es accesible para por lo menos la mitad de la población con más bajos recursos. Además, datos de CONAPO indican que para el 2015 el número de hogares aumentará en alrededor de 600 mil cada año, familias que necesitarán acceder a vivienda.
El estudio del BID se sustenta en la investigación realizada en América Latina y el Caribe. Destaca que el 40% de las familias reside en una vivienda irreparable, que ha habido un crecimiento continuo de los vecindarios de bajos ingresos y asentamientos informales y considera que esto es una muestra de que hay capacidad de compra y mejora de las casas habitación.
El modelo basado en la BDP propone considerar microhipotecas o rentas con opción a compra tomando en cuenta los ingresos y la forma en la que el trabajador accede a sus ingresos. También refiere la construcción de una vivienda básica en terrenos familiares además del apoyo a construcciones de incremento o mejora de las ya existentes.
El estudio se realizó tomando en cuenta 11 modelos de negocios en Colombia, México, Nicaragua, Paraguay y Perú, demostrando la viabilidad por apostar al diseño de productos financieros orientados a la BDP para dinamizar el mercado de la construcción de vivienda, al tiempo que se beneficia a la población al permitirle acceder a un patrimonio.


