Por: Valentina Pérez / @Vpbotero3_0
El humano perdió paulatinamente las cantidades enormes de vello en su cuerpo, no sólo en un acto evolutivo que lo separaba fisiológicamente de un mono, sino, dicen los expertos, en un acto de reducir los terrenos propicios para el cultivo de parásitos y bacterias.
Aunque el cuerpo paulatinamente se deshizo de la envoltura, la civilización regresó la crisálida del vestido a la cotidianidad humana y justo esta última etapa, la de revestirse de elementos ajenos al cuerpo, es lo que las comunidades nudistas incitan a revertir y promocionan como “El regreso a lo natural”.
Los beneficios de regresar a un momento anterior –tanto en la historia humana como al momento mismo en que se nace- tienen beneficios palpables a la salud, pues la ropa: disminuye la superficie de absorción de vitamina D –que viene con el sol-, y regresa un símil del vello que propicia la proliferación agentes externos que contribuyen a las enfermedades.
Por otra parte, los nudistas alegan que el desnudo ayuda a entender la diversidad: / se ven tetas de todos los tamaños –con pezones diferentes en color y forma-, vaginas disímiles, penes circuncidados y con el prepucio; por lo que la tergiversación de la belleza –que algunos atribuyen a la imagen mediática- se aterriza en la cotidianidad de los cuerpos: con estrías y celulitis.
Incluso, quienes viven en comunidades nudistas, sostienen que el desnudo incluso remueve el yugo económico que significa comprar ropa.


