(18 de Noviembre, 2015).- Tras los ataques terroristas que se registraron el viernes pasado en París, Francia, el gobierno de Enrique Peña Nieto elevó el nivel de alerta por el terrorismo y desplegó como primera fase a mil 400 militares y agentes civiles para la detección de armamento, explosivos o sustancias químicas en aeropuertos y puertos del país.
En dicha campaña participan Fuerzas Especiales encargadas de la desactivación de bombas y personal equipado para el resguardo de sustancias químicas o detonadores.
También una unidad antibombas de la Policía Federal que fue instalada en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), y que cuenta con el respaldo de seis perros entrenados para la detección de distintos tipos de explosivos.
En las labores participan agentes del Cisen en colaboración con elementos de la Interpol para crear fichas de contra inteligencia de personas que desean ingresar al país.
El personal de Aduanas intensificó las medidas de seguridad en terminales aéreas de la Ciudad de México, Guadalajara, Quintana Roo, Guerrero y Baja California, principalmente.
Renato Sales, comisionado Nacional de Seguridad, confirmó el reforzamiento de las medidas de seguridad en aeropuertos, embajadas y fronteras del país.
“Tenemos en particular, por lo que hace a los aeropuertos, incrementada la seguridad, (también) embajadas y puntos fronterizos. Se está incrementando la seguridad, insisto. Sabemos de la situación en términos generales vulnerable para todos, pero hacemos lo que en la medida de lo posible está en nuestras manos” dijo el funcionario federal.
“El plan es parte de un protocolo en materia de contraterrorismo y en colaboración con las autoridades de Estados Unidos, se refuerzan las fronteras y los aeropuertos, que en general siempre cuentan con seguridad. Lo que se lleva a cabo (ahora) son registros más puntuales, revisiones más minuciosas a personas o tipos de transporte específicos” dijo uno de los altos mandos de la Secretaría de la Defensa Nacional, de acuerdo con el diario Reforma.
La Policía Federal se encarga de la seguridad en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, donde se concentran filtros aduanales en la identificación de los usuarios.


