Rodrigo Rojo /@Eneas
(08 de Octubre, 2013).- Las recientes declaraciones del secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal, Jesús Rodríguez Almeida, respecto a que “la orden fue la de no utilizar toletes ni gases” durante la represión de la marcha conmemorativa del 2 de octubre, delata el escaso control que tienen los mandos policiales sobre los elementos del cuerpo de granaderos, quienes propinaron golpizas tanto a manifestantes como a medios de comunicación –incluso a observadores de derechos humanos–, no sólo con toletes y gases sino con sus cascos, piedras y cualquier objeto que les llegó a las manos. Así lo han documentado diferentes medios de comunicación y organizaciones sociales que estuvieron presentes durante los enfrentamientos.

La organización Artículo 19 documentó al menos 25 agresiones a periodistas, de las cuales, 90 por ciento fueron realizadas por la policía. El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez refirió que algunos de sus observadores fueron golpeados por policías. Según el propio jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, “en ningún momento se dio la instrucción para que [los policías] actúen con impunidad y en contra de los derechos humanos”. Las afectaciones documentadas hablan de la poca disciplina y control de los granaderos.

Apenas el 30 de septiembre, el secretario de Seguridad Pública, en su comparecencia frente a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) que fue sonoramente aplaudida, alabó la humanidad con la que la policía se había conducido en la contención de las marchas y dijo que sea había observado el “apego irrestricto a los Derechos Humanos”. Sobre las manifestaciones, Almeida señaló que “se hacen operativos para garantizar los derechos de los manifestantes y para garantizar el derecho deambulatorio del resto de la población. El uso de la fuerza se ha reducido a lo mínimo como lo establecen directrices internacionales para un Estado social y de derecho”.
El secretario, y el propio Mancera, tuvieron que tragarse sus palabras cuando aceptaron que hubo excesos de sus elementos policíacos. Almeida admitió que durante el operativo “se remitieron 72 personas a juez cívico y 29 más al Ministerio Público, y sólo 19 de ellos fueron consignados”. El jefe de Gobierno tuvo que prometer que se actuará con firmeza contra los policías que rebasaron la ley.

No es de extrañar que los granaderos actúen con excesos. En un reportaje reciente que apareció en el periódico “Más por Más”, un miembro de la corporación acepta las difíciles condiciones de trabajo a las que son sometidos, incluso que los policías son expuestos a los gases lacrimógenos regularmente para que se acostumbren a los efectos: “Cuando se implementan los gases ya sabemos cómo reaccionar, ya nos han gaseado para resistir los efectos, tanto del lacrimógeno como del pica-pica, esos que provocan el lagrimeo constante, la mucosidad excesiva y la irritación de garganta, todos esos ya no nos hacen efecto”. Existe un mural en el campo de entrenamiento de Balbuena en el cual se compara el avance y la fuerza de los granaderos con los de un elefante que lo aplasta todo. Incluso, el elemento de la policía acepta que algunas veces no conocen bien los protocolos: “Los mandos nos recomiendan que, si no sabemos tal cual estos protocolos, carguemos los reglamentos y los vayamos estudiando. Es difícil porque cuando estás cumpliendo el servicio no te da tiempo”. Evidentemente, los granaderos reciben un entrenamiento que los prepara para la violencia; las afectaciones a los derechos humanos seguirán mientras no se les entrené de otra forma.

Respecto a los policías sin uniforme, el jefe de la policía negó categóricamente que hayan estado presentes: “No hubo personal nuestro vestido de civil haciendo detenciones” aclaró, sin embargo, que hubo elementos de otras corporaciones.
El procurador del Distrito Federal, Rodolfo Ríos Garza, reaccionó ante estas declaraciones y desmintió a Almeida: “Hay que recordar que en todos los operativos hay una extraordinaria colaboración con las corporaciones, la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) y la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), por lo que normalmente hay elementos de las dos en todos los actos masivos donde haya un grupo importante de personas […] La policía de investigación no tiene ningún problema de realizar sus actividades vestida de civil”. Efectivamente, el 2 de octubre se pudo observar a los elementos vestidos de civil cooperando plenamente con los granaderos uniformados. Los primeros realizaban detenciones, algunas veces con exceso de violencia, y entregaban al detenido al resguardo de los granaderos. En uno de estos casos, el detenido estaba tan golpeado que fue llevado inmediatamente a una ambulancia. Cuando REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO intentó tomar fotografías se nos impidió hacerlo precisamente por uno de estos elementos vestidos de civil.
Todo lo anterior demuestra que tanto a la PGJDF como a la SSPDF les hace falta trabajar de manera más efectiva en la preparación de sus elementos para tratar con los ciudadanos.

