Gobierno peñista ha permitido que Monsanto presione para hacer de los mexicanos sus conejillos

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(12 de julio, 2014)

I.- La lucha de los ciudadanos contra el gobierno federal y la complicidad de las empresas transnacionales es desigual. Los transgénicos son el resultado de modificaciones genéticas en las semillas, para que se reproduzcan velozmente; generandovariedades de cáncer entre quienes consumen ese maíz de laboratorio, con la clave: NK603-Monsanto; empresa que ya logró la autorización de la Sagarpa para sembrarlo, dondePeña nombró a Enrique Martínez, quien nada sabe sobre esa actividad; pues es egresado del Tecnológico de Monterrey, con una licenciatura en Economía. Ese neófito ha permitido que Monsanto haya sembrado maíz transgénico contaminandoal maíz natural mexicano. Los conejillos de indias que han usado para dizque probar esa semilla modificada, arrojancánceres, daños severos de riñón, del hígado y tumores de mama. Debido a las impugnaciones técnicas y científicas que arrojan los estudios, desde hace 13 años se libra en nuestro país una dura batalla para que no se siembre ese maíz.

II.- Pero desde el gobierno foxista hasta el peñista, han permitido que Monsanto siga presionando para hacer de los mexicanos sus conejillos, e incluso que ya haya introducido esa semilla para consumo en Puebla y Oaxaca. Y la secretaría de Agricultura permanece indiferente, lo que la hace corresponsable de los males que ya se estén desarrollando. La secretaria de Salud: Mercedes Juan López, como Rosario Robles, no obstante que deberían contar con una asesoría al respecto, se han convertido en cómplices. Así como lostitulares del Trabajo: Navarrete Prida; de la Defensa y Marina. Todos ignoran o pasan por alto que cuidar que el pueblo no consuma maíz transgénico, es un asunto de seguridad nacional. Pero, si el mismo Peña hace oídos sordos, lo que procede es que los mexicanos ejerzan sus derechos y salgan por todo el país a protestar enérgicamente, para obligarlo a prohibir la siembra y consumo de ese maíz. Esta semilla es altamente dañina. Y en el suplemento de La Jornada, Francisco Toledo y José Márquez, citando la carta del doctor David Schubert remitida a Peña y con la colaboración devarios conocedores del tema, ilustran a los lectores de esa amenaza.

III- Si se atiende al campo mexicano, el maíz autóctono quepor siglos ha probado su saludable capacidad alimentaria, produciría para el consumo nacional y su exportación. No hay porqué permitir el transgénico que tiene, en sus genes modificados, una Caja de Pandora con todos los males fisiológicos y botánicos, sin esperanza de control. Si el gobierno peñista deja que Monsanto imponga sus intereses, estaría claro que quiere envenenar al pueblo y que sus políticas públicas únicamente apoyan la globalización del mercado para privatizar –también– al maíz; quitándole las tierras a los campesinos e indígenas, además de la privatización del petróleo, el gas y la electricidad. El peñismono escucha las peticiones sobre rechazar ese maíz y no meter a los mexicanos en un proceso alimentario de características nazis; pues en lugar de cámaras de gas, nos darán maíz transgénico para llenarnos de enfermedades.

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