(14 de julio, 2014).- De manera histórica, el pasado viernes 11 la Organización Mundial de la Salud (OMS), por vez primera desde su creación, emitió una recomendación a todos aquellos hombres que sostienen relaciones sexuales con hombres, para que tomen el fármaco preventivo PrEP (profilaxis previa a la exposición), además de usar preservativo, como un método adicional para prevenir el contagio del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH).
El consejo de la OMS radica en las altas tasas de infección entre hombres homosexuales que a cada momento se elevan más en casi todo el mundo, por lo que la combinación de los medicamentos que bloquean las vías de infección del virus, es una buena opción preventiva.
De acuerdo con sus investigaciones, el hecho de deducir las la incidencia de VIH en hombres no heterosexuales del 25 por ciento al 20, significaría prevenir cerca de un millón de nuevos casos de cara a los 10 años venideros.
Otros datos brindados por el organismo internacional, revelan que entre los sectores más propensos a contraer dicha enfermedad, los hombres homosexuales tiene 19 veces más posibilidades de contagiarse que el grueso de la población; las trabajadoras sexuales son 14 veces más propensas que cualquier otra mujer, y las mujeres transgénero lo son 50 veces más que otras personas adultas.
El cúmulo de datos con que la OMS brinda atención al fenómeno epidemiológico, es conocido como “Directrices unificadas sobre la prevención, diagnóstico, tratamiento y atención de la infección por VIH”, cuya función primordial es medir las acciones preventivas en los países del mundo entero a fin de reducir posibles casos de VIH.
De igual forma, se busca que grupos como los homosexuales, adictos a las drogas suministradas por vía sanguínea, presos, personas trasngénero y trabajadoras sexuales, cuenten con acceso a programas de detección, tratamiento y atención de la enfermedad.
Las directrices también cuentan con recomendaciones clínicas para los infectados, cuya efectividad es obstaculizada por clausulas legales y sociales, mismas que la OMS recomienda eliminar.


