La inseguridad y la violencia en la región de Tierra Caliente, nuevamente se ha intensificado, siendo las cruces en los caminos y poblados, las que demuestren la guerra que libran los cárteles por el control de territorios en Michoacán.
El rancho Los Palmares, en La Ruana, es un punto álgido, donde parece hubiera un cementerio, por el número de cruces que en el se pueden localizar. En 2014, un enfrentamiento, entre presuntos gatilleros ligados al Cártel Jalisco Nueva Generación y ex autodefensas dejó como saldo 11 muertos, ahí también se encontraba uno de los hijos del fundador del movimiento civil armado, Hipólito Mora.
Él y otros jóvenes más fueron ejecutados, tiempo después de haberse levantado en armas contra el crimen organizado. Además de los mil 536 disparos que se realizaron en aquella ocasión, también se acreditó el uso de granadas de fragmentación. Cuatro cascajos de este tipo de arma, calibre .40, quedaron esparcidos en el perímetro.
Hipólito Mora, asegura que a tres años de surgimiento del levantamiento armado, “la violencia y el narcotráfico no se han ido de la región”, a su vez, dio a conocer que mientras en 2013 la población se armó para combatir al cártel de Los Caballeros Templarios, hoy ya son más de tres grupos criminales los que pelean por el control del territorio.
“Los infiltrados son los responsables. Se infiltraron en las autodefensas, que en un momento el mismo Gobierno apoyó. Aunque ya tenían conocimiento de quiénes eran esas personas, no las detuvieron; las dejaron avanzar y hoy estamos viendo las consecuencias”, mencionó.
Además dijo, “ya no sabemos ni quiénes son unos ni quiénes son otros, pero todos los grupos están peleándose las plazas. Cual más quiere llegar al lugar en que estaba ‘El Chayo’ (Nazario Moreno, fundador de Los Templarios).
Cuando nos levantamos en armas era un pleito solamente contra Los Caballeros Templarios. Ahorita ya está muy difícil porque son muchos los cárteles que están luchando por tomar Michoacán, mínimo tres o cuatro”, sostuvo.
Tepalcatepec, otra localidad que se levantó en armas junto a La Ruana, también están padeciendo el asedio de nuevas células criminales, gestadas en el movimiento de autodefensas. Es precisamente a dichos grupos, que fuentes gubernamentales atribuyen la revuelta de pobladores ocurrida el pasado 10 de septiembre, previo a una visita del Gobernador Silvano Aureoles.
Donde, decenas de civiles cercaron la unidad deportiva, que sería el sitio donde aterrizaría el helicóptero que transportaba al perredista, ahí mismo encararon a mandos militares y lanzaron piedras al convoy que transportaba a los escoltas del Gobernador.
Otra de las problemáticas en Tepalcatepec, es la falta de personal de salud. Después de la detención del médico José Manuel Mireles, fundador de las autodefensas hoy preso en el penal de Hermosillo, Sonora, los pacientes no han obtenido atención médica eficaz.
“Apoyó mucho al centro de salud con gestorías y también llegó a ayudar a niños del Hospital Infantil, tramitando apoyos en Estados Unidos”, recuerda Antonio Mendoza, director del Centro de Salud de Tepalcatepec.
“Jamás nos intentó involucrar en su movimiento. Él aquí llegaba y atendía en el área de consultas y las demás actividades relacionadas las hacía por fuera”, dice. Hasta el momento no han encontrado sustitutos y el área permanece abandonada.


