(17 de noviembre, 2013).- Jesús Ortega, ex presidente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), calificó de “insólita e insensata” la idea que propuso el también perredista y candidato a dirigir el partido Marcelo Ebrard, de abrir la elección a la ciudadanía.
La opinión de Ortega, respaldada por una amplia fracción del PRD, tuvo eco en el senador perredista Mario Delgado Carrillo, quien denunció una actitud incoherente: el PRD reprueba los acuerdos cupulares de los Partidos Acción Nacional (PAN) y Revolucionario Institucional (PRI) en lo referente a la Reforma Energética, pero los promueve a su interior.
Delgado Carrillo enfatizó que el PRD necesita “un liderazgo fuerte, que venga con la legitimidad de la base y no provenga de un acuerdo cupular; que ante la falta de ideas no se recurra a las descalificaciones sino por el contrario, se invite a la gente para discutir abiertamente cuál va a ser el rumbo de la izquierda”.
Ortega defiende su posición con el argumento de que a los dirigentes de los partidos los deben elegir militantes como afiliados para evitar que en la elección interna se cuelen intereses de otros partidos.
Ebrard Casaubón, impulsado como candidato por el Movimiento Progresista –frente de corrientes perredistas con mayoría de Izquierda Democrática Nacional–, propuso la realización de una consulta popular a nivel nacional, homóloga a la realizada para definir el candidato presidencial del PRD, con el fin de evitar conflictos y darle mayor respaldo social a quien presida el partido.
Por la dirigencia compiten Ebrard, Carlos Sotelo –apoyado por Movimiento Patria Digna–, y Carlos Navarrete –candidato de Nueva Izquierda y Asamblea Democrática Nacional.
La propuesta de Ebrard también obedece a un aspecto estratégico: de seguir los estatutos actuales, la facción de Nueva Izquierda –conocida como Los Chuchos– tiene el 42 por ciento de integrantes en el Consejo Constitutivo del Partido. Todavía no se define el método de elección.

