Nuevamente la “verdad histórica” del gobierno, sobre la incineración de los 43 jóvenes normalistas en el basurero de Cocula, ha sido derribada, esta vez por la más reciente investigación realizada por el especialista en fuego José Torero, académico de la Universidad de Queensland, Australia, la cual arrojó nuevos elementos que apuntan a descartar dicha posibilidad.
Fue la revista online Science Magazine, quien diera a conocer que el especialista, que ya había colaborado en parte de la investigación del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre el caso, “realizó pruebas con cuerpos de cerdos y encontró que al aire libre la materia orgánica no desaparece totalmente”.
Según la publicación de Lizzie Wade, corresponsal de la revista para América Latina, describe que uno de los experimentos de Torero fue incinerar cuatro cerdos a la vez y concluyó que la hoguera necesaria para hacer cenizas 43 cuerpos “no podría haber ardido en el basurero (de Cocula)”.
El experto José Torero, había investigado con anterioridad incendios “de alto perfil”, como los que provocaron el derrumbe de las Torres Gemelas en Nueva York el 11 de septiembre de 2001, y en esta ocasión volvió al tema de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, y simuló, en un terreno del campus de Gatton de la Universidad de Queensland, las supuestas pilas en las que se dice que incineraron a los normalistas.
Contraponiéndose a las investigaciones de la Procuraduría General de la República, que aseguran que un grupo de traficantes de drogas habría incinerado a los normalistas en el basurero. Y la explicación oficial dice que, se usaron neumáticos y madera para mantener el fuego y habrían sido calcinados totalmente, “por lo que no es posible reconocer el ADN”.
Torero y un equipo de colaboradores, recreó las condiciones para quemar cuerpos al aire libre y no en un horno. Para su experimento usó leños completamente secos, “apilados de forma precisa y descartó el uso de neumáticos, pues éstos podrían haber reducido la eficiencia de la hoguera”.
Según los datos de la revista, durante el experimento, se incineraron sistemáticamente cuerpos de cerdos. En una de las pruebas se utilizaron 630 kilogramos de madera para quemar a un solo cerdo de 70 kilos de peso. Una vez que el fuego se consumió, “se advirtió la presencia de 10 por ciento de la carne del animal”.
Así Torero, demostró que para incinerar 43 cuerpos de tamaño y peso similar se habrían necesitado más de 27 mil kilos de madera “y aun así se habría conservado materia orgánica, además que la intensidad del calor hubiese dejado marcas en los troncos de los árboles de la zona”.
Durante su colaboración con el GIEI, Torero visitó el basurero y no observó esas marcas, por lo que, sumado a otras indagatorias, determinó entonces que “no hay posibilidades de que los normalistas hayan sido incinerados en ese lugar”.
Según datos de Science, en las próximas semanas el profesor presentará estos hallazgos a revisión de algunos colegas. Y afirmó: “hay que dejar de buscar en el basurero porque ahí no se encuentra la verdad de los hechos”.


