Por: Valentina Pérez
Tw: @vpbotero3_0
En febrero del 2013 expertos en VIH/sida hicieron un llamado general: el correcto tratamiento de personas que viven con el virus debe ser la apuesta estatal porque recupera años productivos, disminuye las posibilidades de contagio, reduce las hospitalizaciones y el número de enfermedades oportunistas. Las autoridades han hecho caso omiso.
Desde hace una semana los derechohabientes del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado de México (ISSSTE) que viven con VIH, se manifestaron en los tres hospitales más grandes , Adolfo López Mateos, Ignacio Zaragoza y el Hospital General Tacuba del Distrito Federal para denunciar el desabasto, hace más de un mes, de 10 claves de antirretrovirales.
El desabasto de los medicamentos crea un peligroso círculo vicioso: el paciente toma un coctel de medicinas insuficiente, su carga viral aumenta, incrementa las posibilidades de contagiar a terceros y, como consecuencia, puede generar resistencia al medicamento, el virus puede mutar, volverse más fuerte, y finalmente, letal.
Georgina Gutiérrez, activista del Movimiento Mexicano de Ciudadanía Positiva dice “¿A quién responsabilizamos de esto? ¿A quién le pasamos la factura de todos los que van haciendo resistencia a los medicamentos en el camino?”.
Aunque la tarde de ayer las autoridades del ISSSTE se comprometieron a resolver el desabasto el escepticismo a largo plazo y las posibilidades de que se repita vuelven a dejar en un limbo de salud, calidad de vida y dignidad a los pacientes cero positivo.


