(18 de agosto, 2015).- Bryan Reyes y Jacqueline Santana, presos políticos que recuperaron su libertad el pasado 10 de julio, tras ocho meses en prisión por la acusación de policías sobre un supuesto robo con violencia de 500 pesos –que finalmente cayó por falta de pruebas y existencia de evidencias claras de una detención arbitraria- denunciaron hostigamiento al exterior del domicilio de Bryan, ubicado justo frente a la Delegación Venustiano Carranza, de la Ciudad de México.
Jacqueline relató a Revolución TRESPUNTOCERO cómo al momento de salir del domicilio para acompañar a Wendy, hermana de Bryan, a la parada del camión, se percataron de la presencia de al menos 5 sujetos sospechosos que ni Bryan ni Wendy –habitantes de la unidad- habían visto anteriormente.
Los sujetos se comportaban de manera sospechosa haciéndose señas entre sí y hablando por radio.
Tras percatarse, los tres decidieron regresar a su domicilio y realizar la denuncia en sus redes sociales. Fue en ese momento cuando se percataron de que un sujeto con una maleta subía hasta el último piso del edificio –donde vive Bryan- con actitud extraña y sin entrar a algún departamento del edificio. Éste bajó al cabo de aproximadamente tres minutos, y tanto Bryan como Jacqueline sospechan que el sujeto subió sólo a espiar a los compañeros.
La madre de Bryan –que no estaba en el domicilio- pidió medidas cautelares a la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) mismas que fueron turnadas a la Secretaría de Seguridad Pública, por lo que elementos de ésta última dependencia arribaron al domicilio en donde sólo estuvieron cinco minutos sin ofrecer acompañamiento a Bryan, Jacqueline y Wendy. Su presencia, refieren, sólo fue para preguntar por los hechos, sin embargo, se pudieron percatar de que momentos antes del arribo de los elementos de seguridad, los sujetos sospechosos se retiraron de la unidad.
No obstante, luego de la llegada de un amigo de los tres jóvenes para trasladarlos a un lugar más seguro, los sujetos sospechosos los estuvieron siguiendo hasta el automóvil en el que se retiraron.
Bryan y Jacqueline hacen responsables a las autoridades del gobierno por cualquier atentando, hostigamiento o persecución hacia su persona toda vez que su encarcelamiento se originó por asuntos políticos. Desde su salida de prisión ambos compañeros han sufrido llamadas sospechosas continuamente, así como persecución de sujetos en diversos lados a los que asisten.

