El pleno del Senado de la República aprobó por unanimidad la reforma para reducir la jornada laboral en México a 40 horas semanales; sin embargo, el dictamen mantiene el modelo de seis días de trabajo por uno de descanso, lo que ha generado cuestionamientos entre trabajadores y legisladores.
Con el respaldo de 104 votos, la iniciativa plantea modificar la legislación laboral para establecer un límite de horas trabajadas, pero sin incorporar de manera explícita un esquema de cinco días laborales con dos de descanso, una de las principales demandas en el debate público.

Este punto se ha convertido en el centro de la discusión, ya que la reducción de horas no necesariamente implicaría un cambio en la distribución semanal del trabajo, lo que ha sido interpretado como un avance parcial.
Ante ello, legisladores reconocieron que la redacción aún podría ajustarse en las siguientes etapas del proceso, con el objetivo de atender las inquietudes sobre los días de descanso.
El proyecto contempla una implementación gradual que se extendería hasta 2030, con una reducción progresiva de la jornada para permitir la adaptación del sector productivo.
Además, se establecen nuevas disposiciones sobre el trabajo extraordinario, como límites en las horas adicionales y esquemas de pago diferenciados, así como la obligación de registrar las jornadas mediante sistemas electrónicos para mejorar la supervisión.
Durante la discusión, incluso se registraron manifestaciones dentro del recinto por parte de trabajadores que exigieron garantizar dos días de descanso obligatorios, lo que anticipa que el tema seguirá generando debate en la siguiente fase legislativa, cuando la reforma sea analizada por la Cámara de Diputados.


