La presidenta Claudia Sheinbaum defendió que la economía mexicana se mantiene fortalecida, pero dejó claro que su gobierno no mide el éxito sólo en gráficas: el objetivo, dijo, es que el crecimiento se traduzca en mejor vida para las personas. Bajo esa lógica, definió el proyecto de la Cuarta Transformación con una fórmula directa.
“La 4T en 2 palabras: justicia y bienestar”
Sheinbaum explicó que esa ruta significa sostener la justicia social y un sistema de justicia que funcione igual para el rico que para el pobre, sin importar si se vive en el norte o en el sur, mientras se empuja el bienestar con políticas públicas que redistribuyan oportunidades.
En su conferencia matutina, la mandataria destacó que durante el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador, 13.5 millones de mexicanos salieron de la pobreza. Agregó que, de acuerdo con datos del Banco Mundial, por primera vez en la historia reciente del país creció la clase media mientras disminuyó la población en situación de pobreza.
Tres palancas del “bienestar”: salario, programas y obra pública
Sheinbaum atribuyó los resultados a una mayor distribución de la riqueza, sostenida en tres ejes: el incremento al salario mínimo, los programas sociales de bienestar y la recuperación de la inversión pública.
En ese contexto, recordó que entre 2018 y 2026 el salario mínimo habrá aumentado 250% en términos reales, lo que ha permitido que las y los trabajadores adquieran más del doble de bienes que antes.
La presidenta añadió que el fortalecimiento de la recaudación fiscal, el fin de la condonación de impuestos y la redistribución del gasto público hacia pensiones, becas y apoyos sociales, han contribuido a reducir la desigualdad.
El modelo que presume: derechos sociales como “libertad real”
Al hablar de modelos económicos, Sheinbaum contrastó su visión con enfoques de liberalismo económico extremo. Sostuvo que la libertad no puede reducirse a mercado sin reglas, sino que implica derechos sociales que sostengan oportunidades reales.
“Lo que vive Argentina es un liberalismo total. Eso no es libertad; es liberalismo económico extremo, muy distinto al concepto real de libertad que implica derechos sociales, educación, salud y vivienda”


