Sobre aviso no hay engaño. No solo quieren reconquistar el poder político sino, sobre todo, acosarnos y exhibirnos, desde ahora, a millones de mexicanos y mexicanas: estigmatizarnos. ¿Acaso planean un castigo ejemplar contra quienes, en menor o mayor medida, hemos apoyado la transformación del país?
En lo que francamente es un injustificable acto de desesperación, el líder de Sí Por México que agrupa al PRI, PAN y PRD, Claudio X González, ha decidido mostrar su rostro e intenciones en unas pocas palabras. Y su advertencia debe tomarse con seriedad pues es un anuncio de que pretenden el regreso no solo por las buenas (la vía democrática), sino incluso por las malas (la intimidación).
Vayamos pues a sus palabras textuales:
“La llamada 4t, una gran farsa, acabará mal, muy mal. Hay que tomar nota de todos aquellos que, por acción o por omisión, alentaron las acciones y hechos de la actual administración y lastimaron a México. Que no se olvide quien se puso del lado del autoritarismo populista y destructor”.
Primero debería aclararnos Claudio X González a quiénes convoca a “tomar nota”. ¿Es una orden para los presidentes del PRI, PAN y PRD? ¿Quiénes están incluidos además de sus incondicionales? ¿Se trata de un llamado a que incluso nuestros propios vecinos nos marquen como los “apestados” del barrio? ¿Y lo mismo suceda en los centros de trabajo, escuelas, o en la plaza pública?
Peor aún el fundador de “Mexicanos Contra la Corrupción” se lanza contra “todos aquellos, que por acción o por omisión, alentaron las acciones y hechos de la actual administración”. Arremete pues, sin distingo, lo mismo contra el pueblo yaqui de Sonora que contra los indígenas en la montaña de Guerrero, que contra los empresarios micros, pequeños, medianos y grandes que apuestan a nuevas reglas de entendimiento social a partir de la inclusión, del reconocimiento de que ya les tocaba “primero a los pobres” y el combate a la corrupción.
En su mensaje Claudio X. González también lanza al ciberespacio la consigna revanchista y el llamado a los suyos a “no olvidar” a quienes se pusieron del lado del “autoritarismo populista y distractor”. ¿Por qué no nos deben olvidar? ¿Qué agravio cometimos como mexicanos y mexicanas? ¿A quién lastimamos? ¿En qué fraude participamos? ¿Cuál es el delito a perseguir? En su caso, ¿qué piensa hacer con los integrantes de su lista? ¿En qué grado y magnitud ordenaría una persecución contra los disidentes a su proyecto?
Paradójicamente Claudio X. González se anuncia como un “ciudadano, demócrata y liberal” y al mismo tiempo se fundamenta en la falsa premisa de que hoy tenemos un “autoritarismo populista y destructor”. Imposible caer en su falacia si tan solo observamos lo evidente: que en el México actual el gobierno federal no interviene en los procesos electorales como lo hacían groseramente las administraciones anteriores.
¿Pero cuál es en el fondo la molestia? ¿Qué hoy el gasto público no se oriente a intereses privados sino a los asuntos públicos?
Hay sin duda muchos temas de debate entre Sí Por México y la Cuarta Transformación, sin embargo la discusión, indispensable en cualquier democracia, no puede darse sobre la base de expresiones intimidatorias.
A decir verdad, varios de nosotros sabíamos ya que estamos en una lista, lo notamos en cada red social en la que participamos. Estamos bajo asedio, un acoso permanente robotizado por tener el “atrevimiento” de exhibir la corrupción del pasado y mostrar simpatía, en mayor o menor grado, por acciones o programas de gobierno actuales que bajo un presidente del viejo régimen serían impensables.
Como sea, si Claudio X. González observa a su alrededor, podrá reconocer que somos millones de demócratas que no deseamos la vuelta al pasado y que esperamos resolver las diferencias, como se debe, en las urnas, no mediante actos de intimidación, censura y acoso. Millones de personas con sueños y anhelos de justicia, progreso y bienestar donde quepamos todos y que sabíamos que en tres años no podría resolverse el profundo desastre de décadas que ocasionaron quienes se dedicaron a poner de cabeza al país para sacarle hasta el último centavo.


