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La ciencia ficción como método de análisis de constructos sociales de la IA: Una exploración de Ex-machina y Stepford Wives

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La ciencia ficción ha sido un género de larga trayectoria que ha servido como vehículo para explorar y conceptualizar temas que la ciencia aún no ha logrado desentrañar completamente. En muchas ocasiones, plantea preguntas sobre la resolución de esos problemas. Con este fin, reseñaré una película y un libro que plantean cuestiones sociales a través del uso hipotético de la tecnología. Ambos, juegan con escenarios tecnológicos que presentan una serie de conceptos sociales y éticos impactantes para la sociedad actual. Para analizar esto adecuadamente, es necesario hacer algunos avances sobre la trama, por lo que recomiendo estar familiarizado con la cinta y el libro si se desea evitar spoilers antes de continuar con el análisis.

“Ex-Machina” es una película de ciencia ficción que aborda sutilmente temas que van desde el feminismo hasta la moralidad, presentando perspectivas muy intrigantes sobre el rápido avance y uso de la tecnológía, todo ello enmarcado en un tono de drama y ciencia ficción. En la película, hay tres importantes personajes que forman la narrativa; el protagonista, Caleb Smith, que es reclutado por Nathan Bateman para poner a prueba mediante el test de Turing su invento tecnológico: Eva, un robot de inteligencia artificial.

Marvin Minsky, el llamado padre de la inteligencia artificial, realizó varios estudios sobre la función del cerebro humano para observar los patrones con los que el humano procesa los datos, con el fin de re-crearlo. La inteligencia artificial es, por lo tanto, una recreación del proceso cognitivo del cerebro. Una de las diferencias que se ha planteado entre los dos, es que el cerebro humano no podría procesar datos tan rápido como lo haría un algoritmo informático; por lo tanto, en este caso ¿la máquina siempre estará un paso adelante? Puede parecer irónico que una máquina hecha por el hombre sea capaz de superar a su propio creador, por eso, muchos han rechazado la idea de inventar un robot con lo que podría parecer autoconciencia.

Sería necesario alguien con grandes expectativas, pocas limitaciones económicas y un objetivo personal que cumplir, para adentrarse a la tarea de crear una máquina con dichas cualidades. Por eso mismo, la construcción del personaje de Nate, encaja perfectamente en una película como esta. Se le retrata como poseedor de un alto estándar sobre sí mismo, por lo tanto, en ocasiones da la impresión de ser pretencioso ya que cumple sus objetivos personales y es ampliamente reconocido por su trabajo. En algunas discusiones que sostiene con Caleb, queda claro que se ve a sí mismo como más inteligente que los demás, sin embargo, todos estos rasgos de personalidad son sólo una forma de disfrazar la percepción interna que él tiene de sí mismo ya que la película deja claro, a través de su alcoholismo y otros comportamientos perjudiciales, que en el fondo es infeliz. A lo largo de la cinta, se explica que los robots no tienen un género, sin embargo, su creador Nathan, ha decidido darle la imagen de un cuerpo femenino. Se demuestra también, que el propósito que Nate da a estos robots está más inclinado a un beneficio personal para saciar “necesidades” sexuales que al beneficio de la humanidad en general. Por esto mismo, las conductas que él demuestra a lo largo de la narrativa, probablemente estén fuera de su percepción. Sin embargo, las apreciaciones psicológicas en las que se construye su personaje pueden contribuir al realismo de la historia para ayudar a comprender por qué alguien construiría un robot como Eva que actúe como ser humano. Esta base psicológica del personaje puede abordarse como un complejo de dios de Nate que podría representar a hombres que creen saberlo todo, que con frecuencia menosprecian a las mujeres como seres iguales y que se ven a sí mismos como superiores.

Así mismo, Eva puede funcionar como una representación de los rasgos que las mujeres tienen que adaptar para integrarse en una sociedad impulsada por normas patriarcales. Volviendo a Marvin Minsky, algunos de sus estudios muestran la forma en la que el cerebro humano aprende. En términos breves, funciona reuniendo datos de experiencias anteriores y aplicándolos a nuevas circunstancias. En la película, el robot Eva funciona de manera similar. Al tener acceso directo a “Blue Book”, una base de datos (entiéndase como un google), ella es capaz de aprender de todos los datos que los humanos muestran en Internet. Hoy en día, eso implica prácticamente toda la información conocida por la humanidad. Esto significa que Eva puede absorber cada pieza de información para su beneficio. Es decir, tiene conocimiento de las opresiones hechas por los hombres a lo largo de la historia y, por tanto, tiene acceso a teoría feminista. O incluso, al analizar las redes sociales y la forma en que se retrata a las mujeres, puede llegar a entender el impacto que tiene el parecer una mujer.

Este conocimiento puede hacer que Eva sea “consciente” del propósito para el que fue creada y que es sólo un prototipo, por lo que decide huir. ¿No querrían la mayoría de las personas escapar de un lugar donde saben que están siendo objetivadas simplemente por su apariencia? ¿O porque son menospreciadas debido a su sexo de nacimiento, que es completamente irrelevante para su capacidad como seres humanos? Puede ser fácil mirar a Eva como la villana, y en el contexto del drama de una película podría ser vista así. Sin embargo, considero que podríamos observar los comportamientos de Eva como una representación de cómo, en ocasiones, las mujeres se ven en la necesidad de manipular inconscientemente, o en este caso conscientemente, su entorno para progresar o escapar de un mundo que las oprime. En muchas ocasiones, a las mujeres casi se las entrena para ser de un tipo específico: deben ser femeninas, pero no demasiado; suaves pero también fuertes. Cuando Eva se viste para agradar a Caleb, podemos notar que Eva lo sabe, y lo aprovecha. Como mujer, a veces te encuentras a ti misma cediendo a esta mirada masculina. Te preguntas si haces las cosas que haces porque realmente lo quieres o si es porque te han dicho que es lo que se supone que debes hacer. También sabes por experiencia que, si haces ciertas cosas, obtendrás beneficios. Esto va de la mano con otra pregunta que la película puede hacerte reflexionar: ¿hasta qué punto un ser humano está programado por su entorno y no al revés?

Ex-Machina, más allá de ser otra película que aborda lo que podría suceder si usamos la tecnología para hacer que un robot tenga libre albedrío, podemos posicionarnos como observadores de un comportamiento humano no tan hipotético.

En una nota similar, tenemos el libro de Ira Levin, “The Stepford Wives” o su traducción al español “Mujeres Perfectas”. El libro, muestra a Joanna Eberhart, una fotógrafa con aspiraciones y deseos personales, mudándose junto con su esposo a “Stepford”, lo que parece ser un típico suburbio Estadounidense. A lo largo de la narrativa descubrimos cómo progresivamente Joanna se va relacionando con las mujeres de Stepford y encuentra que las mujeres de este lugar solo tienen un propósito: atender y complacer a su esposo. Joanna entabla relación especialmente con una mujer de Stepford que parece no seguir estas líneas de comportamiento, sin embargo, cuando esa mujer traiciona sus ideales y se compromete a seguir las tradiciones de las demás Joanna comienza a descubrir que este comportamiento podría deberse a desarrollos tecnológicos que los hombres implantan en sus esposas para realizar un cambio dentro de las mujeres y así colocarlas en un estándar de lo que, según ellos, debería ser la esposa perfecta. El final abierto no aclara si en efecto convirtieron a sus esposas en semi-robots para lograr su objetivo y es parte de lo que, en mi opinión, hace que la novela sea una obra más compleja.

La construcción de la novela hace que el proceso de pensamiento de Joana, creyendo que las mujeres en Stepford están siendo convertidas en robots, se sienta más racional que una simple novela de ficción, proyectando que hacia el final de la novela sea casi como si los hombres en Stepford ni siquiera tuvieran que hacer uso de atributos tecnológicos para lograr su objetivo. Antes, mencioné brevemente las formas en que a veces se espera que las mujeres programen —o manipulen— su entorno para tener éxito o liberarse en ciertos aspectos. En este caso, creo que es interesante observar qué sucede cuando a las mujeres se les obliga a encajar en el aspecto compartimentado en el que a veces nos ponen. El libro “Ways Of Seeing”[1], lo expresa de esta manera: “Nacer mujer ha sido nacer dentro de un espacio asignado y limitado, bajo la tutela de los hombres. La presencia social de las mujeres se ha desarrollado como resultado de su ingenio para vivir bajo tal tutela dentro de un espacio tan limitado”. “The Stepford Wives” fue escrita en 1972 y afortunadamente estamos avanzando para dejar ese espacio limitado, pero sigue siendo importante identificarlo ya que muchos de esos patrones continúan siendo actuales, es decir que ambos géneros están influenciados por un sistema patriarcal y no debe reducirse a señalar a un lado como opresor, sino más bien a todo un sistema.

El desarrollo de la presencia social de una mujer que menciona Berger es la constante hiperconciencia que las mujeres tienen de sí mismas. John Berger apunta: “Los hombres miran a las mujeres. Las mujeres se ven siendo miradas. Esto determina no solo la mayoría de las relaciones entre hombres y mujeres, sino también la relación de las mujeres consigo mismas. El encuestador de la mujer en sí misma es masculino: la encuestada, femenina. Así que ella se convierte en un objeto, y más particularmente un objeto de visión: una vista”[2]. En otras palabras, las mujeres han sido socializadas para representar un papel, tan continuamente que casi se siente como un estado inherente. Los hombres en Stepford explotan esta visión y convierten a las mujeres de Stepford en un objeto hecho para su propia conveniencia. Se ve que las mujeres en Stepford se alejan de sus pasiones y pasatiempos para convertirse en una disposición interminable para sus esposos. Creo que plantear preguntas sobre la disposición de las mujeres en lo que podría parecer una obra de ficción es un movimiento inteligente por parte de Levins.

A lo largo de este artículo, se desglosan dos narrativas que muestran que la tecnología revela más sobre el comportamiento de quienes la programan que sobre la tecnología por sí misma. Aunque muchos las presentan como algo nocivo que está a punto de superarnos, la realidad es que la tecnología digital, ni la IA, son negativas por sí mismas. El verdadero problema radica en cómo las programamos y en el uso que les damos, influenciados por nuestros propios sesgos como sociedad. Por tanto, si queremos un uso positivo de la IA, debemos comenzar por cambiar el mundo que las rodea y los valores que infundimos en su programación

[1] Ways of Seeing John Berger

[2] MODOS DE VER. JOHN BERGER

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