Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior
*Opinión
(22 de julio, 2014).- Como nosotros, 165 mil jóvenes estaban ansiosos por conocer los resultados del examen para el ingreso a la UNAM y al IPN; hace unas horas, 140 mil de ellos descubrieron que no fueron aceptados. La tragedia se multiplica si sumamos los más de 60 mil que quedaron fuera de la UAM en sus dos concursos de selección, y los 125 mil que la UNAM dejó fuera en su primer proceso.
A pesar de ello, las autoridades de la SEP se atreven a declarar que “la oferta educativa de nivel superior de la Zona Metropolitana del Valle de México permitirá absorber el 100 por ciento de la demanda de los egresados de las instituciones de educación media superior”. Aunque –en palabras del subsecretario de educación superior, Fernando Serrano Migallón– entrar a estas instituciones es “imposible”, él mismo se atreve a afirmar que este año “no habrá ningún [rechazado] o muy pocos”.
Nos reconocemos en las palabras de investigadores como Roberto Rodríguez, Imanol Ordorika y Manuel Gil Antón, quienes han explicado las razones de nuestra obcecación: “En todo el mundo los estudiantes buscan acceder a las mejores universidades en su entorno inmediato y aún fuera del mismo.” No hay ninguna buena razón para preferir sus tecnológicos.
Ante el comunicado emitido por la UNAM el sábado pasado –durante los preparativos para la Tercera Velada por Nuestra Educación, que se realizó en la explanada de la rectoría de la UNAM– insistimos en la demanda de aumento a la matrícula. Por más esfuerzos que la universidad haya realizado, la realidad es más contundente que cualquier declaración; ante los ojos de cualquiera, el incremento en el número de estudiantes de licenciatura en esa institución es insuficiente, pues lo anteceden tres décadas de recortes.
Frente a las dimensiones del problema (más de 200 mil rechazados en la zona metropolitana de la ciudad de México), para que los esfuerzos de la UNAM puedan ser efectivos se requiere que se hagan en coordinación con el resto de las instituciones universitarias. Seguimos demandando la construcción de un ACUERDO INTERINSTITUCIONAL PARA AMPLIAR LA MATRÍCULA EDUCATIVA que escuche también las demandas de los excluidos.
Tienen que saber la UNAM y el conjunto de las universidades públicas que hasta que no se modifiquen las políticas educativas para que se garantice el derecho a la educación superior y de alto nivel académico para todos los jóvenes que lo solicitamos, seguiremos con la movilización; esperamos que la mesa de diálogo con la SEP y las demás instituciones se instale lo antes posible y que en ella se puedan construir soluciones profundas.
La experiencia ha demostrado que sólo a través de la organización y la movilización es que se pueden conseguir cambios significativos, así lo comprueban las declaraciones de la UNAM que señalan el inicio del aumento a la matrícula al mismo tiempo que se colocó la exigencia de aumentar la matrícula por parte de “los grupos de presión”.
¡Porque la educación es un derecho y no un privilegio!
Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior

