Como demonio del mal iban con fuego en las manos (…) enfermedad del presente cuando dejarás mi tierra, cuándo harás libre a mi gente Fragmento de la canción “La maldición de Malinche”
Por Ramiro Asunción/ Somos El Medio
Desde el sexenio de FCH y la guerra que declaro contra el narcotráfico se desataron años de violencia en todo su esplendor y mostró la deshumanización a partir de una guerra donde se le cuestiono su estrategia; aún recuerdo a la periodista Carmen Aristegui hablando de la inexistencia de estrategia contra el crimen organizado o al Obispo de Saltillo Raúl Vera López diciendo que la guerra de FCH era una guerra cómplice porque no lograba desmantelar a ningún grupo de criminales y solo había desquebrajado al país con una espiral de muertes y violencia.
También cuando en 2006 se dice que la PGR tenía ubicado al Zeta 7 conocido como “el mamito” líder en ese tiempo de los Zetas, ex militar, menciona que cuando inician eran 7 y posteriormente 14, fue uno de los fundadores, Jesús Enrique Rejón Aguilar se dice que se encargó del entrenamiento de Zetas en San Fernando, Tamaulipas y del asesinato de 193 personas encontradas en fosas clandestinas en el mismo Estado, sin que la PGR evitara la matanza de San Fernando (aproximadamente 265 personas asesinadas) la PGR dejo crecer al grupo y tardaron 5 años en detener al Zeta 7.
Esa guerra declarada ha dejado durante años lo siguiente; la cifras de 20 muertos por día, la pira de 12 cuerpos decapitados cerca de Mérida, dos semanas después los 24 albañiles con tiro de gracia en un bosque mexiquense o la explosión en el Zócalo de Morelia, los 300 cuerpos desechos en ácido por Santiago Meza López, “el pozolero”, el asesinato de un médico que sería Gobernador de Tamaulipas, el levantón de 20 turistas en Acapulco; en 2010 octubre con 60 asesinados, así como las aproximadamente 27.000 personas desparecidas de acuerdo a cifras dadas por el Gobierno; 10 000 mujeres relacionadas con el narco pero nunca al liderazgo y la lista es larga, con las detenciones de otros Zetas, de sicarios de diferentes cárteles, de modelos vinculadas con el crimen, de líder de plazas, de la detención de uno de los líderes del cártel de Juárez y de muchos otros.
Pero finalmente el sexenio de FCH dejo aproximadamente 88 mil 361 personas muertas de acuerdo a datos de Leticia Ramírez de Alba, quien elaboró el Índice de Víctimas Visibles e Invisibles (IVVI) de delitos graves, casos en los cuales, aclara la investigadora, no se incluye a las “víctimas invisibles”; esta cifra la dio a conocer el 2 de junio de 2012 en la revista Proceso, aunque otros medios manejan 60 000 muertes en ese sexenio y le sumamos la desalentadora cifra del Procurador Murillo Karam cuando da a conocer que surgirán de 60 a 80 cárteles nuevos en este año.
Y después de todo eso cuando ves la televisión y en todos los medios nacionales se habla de la captura del líder de los Z, el Z-40 presentado como el fin de este grupo de sicarios, narcotraficantes y deshumanizados y de inmediato la aparición del Z-42, se notan dos cosas claras, una de ellas es más una herida profunda y la segunda no sé si sea muy grosero reír o pueda ofender a muchos.
La primera es esa enorme necesidad que tenemos la personas de tener seguridad, de sentir una protección que no existe en México, menos para quienes caminamos sin el poder que muchos tienen y que refleja esa enorme necesidad también que el aparato que es el Estado Mexicano finalmente tiene al mostrar el trabajo efectivo y oportuno que se está haciendo en el gobierno del cambio y progreso; la segunda cosa que nos muestra la captura del Z-40 es la ilusión de pensar que se terminó y desmanteló toda una organización que tiene vínculos internacionales y nacionales para operar incluso dentro de los penales donde cumplen sentencias. ¿Es acaso poder notar la postura de pacto o de una verdadera limpieza a profundidad que hará Enrique Peña Nieto?
Entonces, quiénes son; en entrevista con un preso que cumplió su condena por robo y fue trasladado en tres ocasiones a distintos penales de Nuevo León, Monterrey, nos platica quiénes son y cómo funciona el cumplir y vivir una sentencia dentro de los cerezos y penales del Norte a lado de estos narcotraficantes.
El ronco, como se nombra nuestro testigo, narra lo que vivió durante estos últimos cinco años con los de la letra (Zetas) En el penal de Apodaca trabajaba haciendo zacates y fajas, por ello le pagaban 170.00 de los cuales los de la letra como él los llama le cobraban 50.00 a la quincena para no hacerle nada. Las llamadas telefónicas eran en presencia de alguno de la letra, dice que los medios de comunicación no pasan la realidad, nada comparado con lo que vivió allí que no se toman la molestia de investigar todo es supuestos y rumores que ellos dan.
Entrevista a el Ronco.
En los motines es a fuerza que le tienes que entrar con ellos, porque si no en las noches no puedes dormir porque ellos te abren la celda te violan o te matan. A mucha gente, hijos de importantes los secuestraban y los llevaban al mismo penal y allí no los encontraban, quien se iba a imaginar que allí los meten, si no pagaban el rescate pues allí mismo los deshacían; en los patios tenían sus tambos con ácido, los mismos celadores estaban controlados por los “Zetas” y si no le entraban pues les mataban a sus esposas o familia y esa es la realidad de las cosas, ellos les meten las armas.
En el 2010 se hizo un motín al penal al que me cambiaron y vi como eran pasadísima de lanza, vi como quemaban vivos a las personas y se pasaban con las familias de los internos, si no tenían para pagar el vicio se cobraban con la hermana, su esposa o con la misma mamá, de alguna forma se pagaba, si decían mañana no importaba como o con qué, pero tenías que pagar y si no pagabas pues te amedrentaban y en la noche te pegaban, cosas así, llegaban varios y te picaban, es la ley de ellos. Los custodios son de ellos, estás gentes los tienen controlados, en las noches salían a secuestrar, a levantar personas y regresaban como si nada. Simplemente eran abusivos, yo llegue a ver como los Zetas envolvían a las personas en colchones y les roseaban el alcohol de la enfermería para quemarlos, pero ellos sí te decían que no los mataras; ellos no tenían piedad contigo y con nadie, si te mataban.
Cuando alguien les debía los mataban con un bat en la cabeza, los colgaban de los pies y a puros batazos; los metían en un tambo de ácido o los tableaban, les bajaban el pantalón y los chones y los tableaban hasta que se les partiera la nalga y luego se quedaban ahí todos desangrados, las cosas que suceden allá son inimaginables y el grado que tienen estos cuates de poder para hacer todo eso es inmenso, llegue a ver las peleas adentro de los grupos rivales, que del cártel tal y ver quien era más fuerte y pues traían hasta pistolas allá dentro, es un pueblo sin ley.
Cuando entraron los militares que solo lo viví una ocasión, no, nos habrían las celdas, nos bajaban de repente cada dos días a tomar sol media hora, nos dejaban ver la televisión. Teníamos dos televisiones pequeñas de 7 pulgadas, blanco y negro, donde cada televisión por decirlo la veíamos como unos 100 internos y nos daban chance para verla media hora o media hora para caminar.
La comida era muy fea, me la pasaban por debajo de la puerta, había veces que teníamos que guardar las tortillas duras que ellos nos daban, las teníamos que guardar dos, tres días porque luego no alcanzaba la comida para todos y allí nos tenían, la comida que la institución daba no la cobraban. Pero por ejemplo, allá a la cocina le dicen fayuca pero esa era de esas gentes de la letra y quien bajaba a comer con ellos, pues era porque estaba arreglado con ellos.
Allá también hay visita conyugal y las violaciones se ejercieron con las personas que eran viciosas, por ejemplo les decían préstame tanto y en una semana yo te pago pero si no pagabas, entonces acudían a la familia y agarraban a su mamá o su hermana a quien fuera y enfrente de uno las violaban en el penal. La visita conyugal también la controlaban ellos, ellos controlan todo.
Te arreglabas con ellos y si querías, por decirlo, si eras de fuera y tu mujer iba para allá por cierta cantidad de dinero la dejaban quedarse tres o cuatro días ahí y ellos te mandaban la comida, todo a la hora que tú quisieras y todo con dinero. Lo cual es difícil allá porque todo es por puros depósitos, con tu número de interno si tenías dinero nada más te tomaban la foto y el número de interno y si tenías te vendían, sino no, ellos son gente que tienen bastante poder. Te cobran todo, incluso si salías a la visita siempre había uno parado a un lado oyendo que decías para que a la hora que se fuera tu visita no le dijeras, ve con el ejército, aquí sucede esto. No podías decir nada porque en cuanto se iba tu visita te daban en la torre y la agarraban contigo y con la familia poco a poquito se la echaban allá fuera, niños, niñas, mujeres embarazadas, la verdad agarraban parejo.
Las riñas ellos las preparan porque hay gente que luego va llegando que también son de ellos pero tienen el poder y entre ellos mismos se daban en la torre para que no los bajaran del poder. El que mueve todo cuando llega alguien al penal se van sobre de ellos y le empiezan a decir esto y esto, si quieres y si no dime para darte en la madre, como dicen ellos a una voz, si tu decías que no, te ponían en la madre y ahí quedabas, ahí mismo te enterraban o te deshacían en el ácido y pues quien sabía de ti, nadie. De repente llevaban grupos de cumbia, grupos que tocaban música de Colombia pero eran exclusivas de esta gente de la letra, exclusivamente de la letra y de la compañía nada más.
Al Servicio médico si tenías acceso, pero lo más que te daban era una pastilla para dolor de cabeza, si tenías una diarrea fuerte o tenías una cosa delicada muchas veces te dejaban ahí hasta que aguantaras, por lo regular entre las golpizas te dan tus piquetes o en la noche van a tu celda te dan una chinga y pues al otro día ya amanecías colgado y tú no podías decir nada porque tenían el control de todos los penales.
Hice muchos amigos, unos prefirieron irse con la letra y muchos ya están muertos, por lo mismo nadie quería esa gente, en el último penal que estuve, la verdad son las cosas horribles que vi; si se les enfrentaban pero desgraciadamente ellos tenían el poder, sino era dentro era fuera, pero tenían el poder de una u otra forma. El cártel de los Z opera solo, pero como son demasiados, si le daban batalla al cártel del golfo o a los de Sinaloa, tienen mucho poder estas gentes, allá en Nuevo León mandan.
Los celadores no sabían cómo o no podían poner orden, había veces que los celadores que no querían trabajar con ellos pues a veces hasta el mismo día fuera de la penitenciaria los mataban, los balaceaban en la calle o donde fuera. Las mismas dependencias de la policía iban y luego aventaban granadas y mataban a la gente allá dentro.
Entonces que sucede cuando nos muestran la captura del Z-40, más allá me preguntaría dónde están todos los levantados y desaparecidos forzados, qué hará la autoridad respecto a esto, porque no es posible que sea un triunfo cuando pesa sobre sus hombros la impunidad, la corrupción, la militarización, la esclavitud que muchos han de vivir en el narcotráfico y la violación de derechos humanos de miles de personas que pertenecen al daño colateral.
Cual evento deberían de celebrar, la captura del Z-40, hecho que no es incorrecto, aunque cuestionable la veracidad, o el que miles de madres y familias sepan dónde están sus gentes desaparecidas y levantadas forzadamente o sepan dónde quedaron sus familiares y tenerlos para poder despedirlos y poder brindarles el descanso en el que creen.


