Brasil vivió este domingo una jornada marcada por movilizaciones en los 26 estados y el Distrito Federal, donde decenas de miles de personas salieron a las calles para expresar su rechazo a un posible indulto para el expresidente Jair Bolsonaro y sus seguidores, condenados por los hechos ocurridos en enero de 2023.
La protesta tuvo un rostro cultural y simbólico con la participación de Caetano Veloso, Chico Buarque y Gilberto Gil, figuras que en décadas pasadas enfrentaron la censura durante la dictadura militar y que ahora se sumaron a la ciudadanía en el barrio de Copacabana, en Río de Janeiro.
Contexto del caso
El expresidente Bolsonaro fue sentenciado el pasado 11 de septiembre a 27 años y 3 meses de prisión por intentar permanecer en el poder tras las elecciones de 2022, lo que lo convierte en el primer exmandatario de la región condenado por intentar revertir unos comicios en la economía más grande de América Latina.
En paralelo, la Cámara baja aprobó recientemente una enmienda constitucional que complica el arresto o proceso penal de legisladores. Un día después, se votó agilizar un proyecto de ley impulsado por sectores opositores que plantea una posible amnistía para Bolsonaro, sus aliados y cientos de participantes en el levantamiento de 2023. La propuesta será revisada ahora por el Senado.
Voces desde la protesta
El cantautor Caetano Veloso, en entrevista con el medio UOL, afirmó:
“Me indignó la noticia de que muchos diputados votaron a favor de una ley de blindaje para ellos mismos y sus colegas. Esto, junto con una propuesta de amnistía para los golpistas. Creo que me identifiqué con la mayoría de la población brasileña, que no quiere que estas cosas se aprueben”.
Por su parte, la cantante Anitta publicó un mensaje en redes sociales en el que señaló:
“El pueblo es quien moldea la política del país. Tenemos el derecho y el deber de responsabilizar a los políticos; después de todo, votamos y ellos trabajan para el bien de la población”.
En Salvador, Bahía, el actor Wagner Moura participó en la movilización y desde un camión resaltó el valor del momento:
“Este es un momento extraordinario en la democracia brasileña, que sirve como ejemplo para todo el mundo”.
Un movimiento nacional
Las manifestaciones se caracterizaron por el ambiente festivo y multitudinario, con música, tambores y consignas que reflejaron el rechazo social a cualquier medida de perdón. El mensaje común en distintas ciudades fue claro: mantener la atención sobre el proceso legislativo que ahora corresponde al Senado.
Con esta jornada, Brasil mostró la fuerza de un movimiento ciudadano y cultural que busca dejar constancia de su posición frente a las iniciativas en discusión.


