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La línea cada vez más delgada entre pobreza y clase media en México

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(26 de junio, 2014).- Hasta ya avanzada la recuperación de la crisis mundial, la distribución de los ingresos continúa siendo desigual. La disminución del ingreso de los sectores más pobres se agudiza y aumenta la distancia entre quienes menos tienen y los que más.

Aunque INEGI informó que del 2000 al 2010 hubo aumento en la clase media, las últimas evaluaciones publicadas por la OCDE  refieren que el problema de la desigualdad en México se incrementó en el 2011.  Las pérdidas de ingresos disminuyeron y se habla de un estancamiento durante 4 años consecutivos de la renta real disponible en los hogares a nivel mundial (Renta Real: la cantidad de bienes o servicios que puede adquirir un consumidor con su salario).

México se ubica entre los que presentaron mayor desigualdad entre pobres y ricos junto con Chile, Turquía y Estados Unidos.

El hecho de que Estados Unidos aparezca equiparado con México, responde a que no significa que no haya  concentración monetaria en el país, sino a que la brecha entre el grupo donde se centraliza el dinero y la población que  tiene menor acceso a bienes y servicios básicos, es cada vez mayor (diferencia social) y ambos países registran un incremento en esta distancia.

La estimación del umbral para determinar dónde termina la pobreza y comienza la clase media también implica un problema que INEGI reconoce y que complejiza el problema de la desigualdad.

Por un lado estima que no necesariamente donde termina la pobreza comienza la clase media. Existe la discusión respecto a si la pobreza es una clase social o una condición transversal al concepto de clase. De considerarse el último argumento, entonces se explicaría (o justificaría) el por qué en México tenemos una seudo clase media que enfrenta carencias.

Por el otro lado también está la dificultad de definir lo que es una clase media así como la manera de determinarla a partir de los datos que recaba INEGI.

A pesar de esto se ha debido trazar una frontera que posibilite la medición de la condición económica de la población. La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) toma en cuenta  el umbral de riesgo de incurrir en pobreza.  Cuando éste baja del 10 por ciento se habla de una elevación en la vulnerabilidad de ese sector porque implica que hay pérdidas en el ingreso. No solo se gana menos si no que se pierde capacidad de compra.

En palabras más sencillas, dependiendo de a qué tantos bienes y servicios acceden las familias mexicanas se estima la condición de clase.  Cuando los ingresos no permiten adquirir  lo necesario para cumplir con los derechos básicos como salud, alimentación, educación y justicia, entonces se comienza a hablar de un rango de pobreza. A la inversa, mayor acceso a bienes y servicios  es igual a clase media o alta.  Y la distancia entre quienes más tienen y los que menos es la desigualdad social.

Es cierto que los datos reportados tanto de INEGI y los de la OCDE corresponden al 2010 y fechas posteriores, sin embargo la tendencia tanto del estancamiento de las rentas reales, así como del aumento de la desigualdad social se prevén críticas al considerarse la más reciente desaceleración económica en México, lo que implicaría una baja en la producción nacional, aumento en el desempleo y devaluación de los salarios de los trabajadores.  De este modo, parece que  continuará aumentando el empobrecimiento de las clases más desfavorecidas así como el enriquecimiento de las grandes empresas.

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