Ilustración: Pe Aguilar / @elesepe1
Una vez más la que según sus aduladores es la estratega más reconocida de México, en el punto de mira. ¿Motivo? el eco que en redes sociales ha tenido la información sobre la supuesta posesión del avión en que viaja el candidato priista a la gubernatura de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas.
Acusado veladamente de connivencia con el narcotráfico por la candidata de Morena, Layda Sansores, en el debate del pasado 1º de mayo, y denunciado recientemente ante la Procuraduría General y el INE, la acusación al priista campechano ha llevado a algunos a tirar del hilo de la trama, quedando al descubierto las conexiones de éste con la gurú de los nuevos rostros del PRI: Gisela Rubach.
La política, una mercancía más.
Aunque a Rubach nunca le importó quién fuera el pagador[1], desde panistas a narco-candidatos, se enorgullece de haber sido la mentora de la campaña de Peña Nieto para el 2012. Eso sí, omitiendo las aristas más oscuras tanto de su estrategia como de su propia biografía profesional.
La venta de “candidatos”, el cuidado de la imagen y la oferta de “un buen relato” a la ciudadanía son las claves, más que la diferencia ideológica o programática, de cualquier campaña. A ojos de la estratega priista, de hecho, no son más que una gran maniobra para destruir al enemigo, sin importar los medios a emplear, mentira incluida. Como ella misma sostiene, frivolizando, “ya sé que me mientes, pero dímelo lindo”[2].
Desmovilización y mentira: el arte de la guerra demoscópica.
Una campaña es una guerra que se define por la estrategia, que sólo puede ser ganadora o perdedora, afirma categórica. Así las cosas únicamente hay una cuestión relevante: vencer. Siendo todo lo demás absolutamente accesorio.
La desilusión y la desmovilización son elementos útiles siempre y cuando te beneficien, indica. A tal efecto imponer la idea de que la sociedad apoya abrumadoramente a tu candidato, y que los demás no tienen ninguna posibilidad, es central. Así las cosas, no hay casualidad alguna, sino mucha causalidad, en que las encuestas de intención de voto se pongan al servicio de la estrategia, incluso a la hora de naturalizar resultados potencialmente manipulados. Ya se sabe, qué más da que mientas, cuando lo importante es ganar[3].
Esta realidad no es una excepción en México, pero encuentra en las denuncias a la manipulación de las encuestas realizadas por Gisela Rubach un precedente llamativo. Es más, incluso el priista potosino Aurelio Gancedo Rodríguez, alto funcionario de la PGR, afirmó en su día, molesto con los engaños de la polémica asesora, su “carencia de credibilidad”[4].
Vistos estos antecedentes, no sorprende el sondeo aparecido el pasado 5 de mayo en el medio priista “Tribuna de Campeche”[5]. En él, la encuestadora Indemerc intentó imponer dos ideas centrales dentro de la estrategia de campaña: la aceptación popular de Alejandro Moreno Cárdenas como “producto”, de un lado, y la creencia en la tendencia ascendente de la “amplia ventaja de Moreno” sobre el resto de candidatos, por otro. Las fallas metodológicas, sin embargo, quedaron pronto al descubierto, motivando la ironía de muchos comentaristas en redes sociales.
Para empezar, la muestra estaba claramente desfasada. De igual manera, la ventaja de más de 25 puntos respecto a los candidatos del PAN y MORENA, respectivamente, están demasiado divorciadas de la realidad, como corroboran las encuestas internas de cada agrupación política, incluido el propio PRI. En último lugar, la falta de seriedad quedó al descubierto cuando se descubrió que la suma de los porcentajes de votación reunía, en total, un 102% de voto, lo que ha llevado al rotativo a adoptar una posición defensiva ante las críticas recibidas.
La ética periodística y el carácter científico de las encuestas no cuentan en la estrategia priista. La democracia, como veremos, tampoco.
La realpolitik del fraude:
A la asesora de Alejandro Moreno Cárdenas no le inspira mucho pudor ni el respeto a la institucionalidad democrática ni a la propia dignidad del elector. Dentro de la “campaña de tierra” -la vertiente apegada a la calle- la compra de voluntades, admite, es fundamental, acaso la más importante de todas las actividades:
“Al final del día las despensas resuelven muchas cosas el día de la elección. Por ejemplo, en Yucatán, Quintana Roo, Campeche, tú no ganas una elección si para el domingo, el día de la elección, no mataste unos cochinitos e hiciste cochinita pibil. Y en esos tres Estados las elecciones se definen por el candidato que más cochinita, carnitas, y demás repartió que todo lo demás”[6].
Esta metáfora culinaria omite la parte inenarrable de la historia: los pagos que el “líder de colonia” hace durante y después del banquete de lechón tostado. En definitiva, esta exquisita alegoría que sugiere indirectamente la necesidad de comprar votos y ofrecer más que el resto. Y en eso a sus candidatos, evidentemente, no los gana nadie. El desprecio implícito a la gente, en este caso el Sur-Este, es palpable. Ésta, y no otra, es la asesora de Alejandro Moreno Cárdenas, aquella en la que éste deposita toda su confianza a cambio de cantidades millonarias de dinero.
El diario peninsular Por Esto!, en su edición de Campeche, va más lejos al denominar a la asesora como “profesional y especialista de fraudes electorales”. Según el periódico, su estrategia “es analizar los sectores vulnerables y decidir en donde se debe sembrar más dinero, con cuantos votos se puede ganar y donde están para ir a comprarlos, esa es su estrategia”[7]. No es casualidad que desde un primer momento hayan aparecido videos que evidenciaban la compra de votos[8]. No es casualidad que el Estado de Campeche sea el tercer peor en transparencia de todo el país[9]. No es casualidad que las obras prometidas o estén inacabadas, como el Puente de la Unidad, o estén ya rotas, como el Megadrenaje.
De lo que no cabe duda es que Alejandro Moreno Cárdenas parte con una doble hipoteca muy difícil de solventar en lo que resta de campaña. Su inexplicable patrimonio ha favorecido que en el imaginario campechano se asiente una imagen que lo liga directamente a actividades ilícitas. El impacto del video en que se observa su abultada caravana de seguridad[10], así como de las recientes denuncias interpuestas por Sansores[11], confirman la extensión de este estado de opinión.
Dice el refranero, “piensa mal y acertarás”, y en Campeche ya es vox populi el temor a que el narco, efectivamente, haga aparición en el estado. La información que vamos conociendo sobre su asesora, sus malas artes y sus conexiones con candidatos delincuentes, no es precisamente tranquilizadora.
[1] Fernando Acuña Piñeiro: “El PRI y sus chamanes de lujo”, en http://gaceta.mx/el-pri-y-sus-chamanes-de-lujo/ [Consultado a 8/5/2015]
[2] “Elecciones y Decisiones, Gisela Rubach”, en: https://www.youtube.com/watch?v=dgsYXz6kEfg [Consultado a 8/5/2015]
[3] “Indemerc, GEA/Isa, Beltrán, Buendía, Parametría, Mitofsky… al servicio de Peña Nieto”, en http://www.proceso.com.mx/?p=312883 [consultado a 8/5/2015]
[4] “Erróneas las encuestas de Gisela Rubach: Gancedo Por eso dejó de trabajar en el PRI”, en: http://www.oem.com.mx/elsoldesanluis/notas/n1220044.htm
[5] “Amplia ventaja de Moreno. Supera al PAN y a MORENA por más de 25 puntos cada uno”, en: http://tribunacampeche.com/local/2015/05/05/amplia-ventaja-de-moreno/
[6] Gisella Rubach: “Campaña by the book, Ganar tierra”, en https://www.youtube.com/watch?v=lrKdf0DcZf8 [Consultado a 8/5/2015; minuto 35:40]
[7] Eudaldo Chávez Molina: “Gisella Rubach, profesional de fraudes electorales”, en Por Esto!, Edición Campeche, 9-5-2015.
[8] Video disponible en: https://www.facebook.com/HumorCampeche/posts/902902196397297?__mref=message_bubble
[9] En su edición del día 11/5/2015 La Opinión y El Expreso de Campeche informan detalladamente de ello.
[10] Disponible en la página “Memes Campechanos”: https://www.facebook.com/pages/Memes-campechanos/387290161443820?fref=t
[11] Pedro Diego Tzuc: “Denuncia Sansores a Moreno ante el INE”, en Reforma, 8/5/2015.


