Pese a que en esta coyuntura política en la que transitamos los mexicanos por los cambios estructurales de la 4T, el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) no está exento de renovar la política interna del gremio, ya que durante muchos años se ha tenido conocimiento sobre los poderes que internamente se manejan, es decir, el yugo con el que se sometió por décadas a los trabajadores en la misma línea vertical y radical del centralismo autoritario por parte de la dirigencia.
La historia de este sindicato marca, sin duda, un antes y un después dentro de la vida pública del país. Desde su nacimiento el 15 de agosto de 1935, en la Ciudad de México, fue cuando comenzó la vida democrática de este sector obrero a través de su representación sindical, quienes en pie de lucha se resistieron ante los abusos de extranjeros y de algunos compatriotas coludidos en el mercantilismo explotador de los trabajadores que únicamente benefició a las trasnacionales, dejando a las familias mexicanas en la pobreza y sin el progreso ni desarrollo que requería el país.
Lamentablemente, como es común en México, la democracia, el sentido social y los recursos nacionales fueron atentados nuevamente como lo mencionó en alguna ocasión el Presidente Adolfo López Mateos al nacionalizar la industria eléctrica, quien tuvo una clara visión de la justicia social y la repartición de la riqueza, en dicho evento enfatizó mediante una carta dirigía al pueblo de México:
“Les devuelvo la energía eléctrica que es exclusiva propiedad de la nación, pero no se confíen porque en años futuros algunos malos mexicanos identificados con las peores causas del país intentarán por medios sutiles de entregar de nuevo el petróleo y recursos a inversionistas extranjeros, ni un paso atrás, fue la consigna de Don Lázaro Cárdenas al nacionalizar nuestro petróleo. Solo un traidor entrega a su país a los extranjeros.”
Tal como lo señaló el Presidente Adolfo López Mateos, así sucedió, los recursos petroleros fueron sujetos a la privatización sutil y descarada de malos mexicanos traidores a la patria en contubernio con empresas extranjeras, pero esto no pudo haber sucedido sin el consentimiento del sindicato petrolero, es decir, son quienes deben defender la zona y materia de trabajo, pero tal parece que el charrismo opacó la lucha laboral y la justicia social que se había alcanzado con la nacionalización de los recursos.
Para ser más preciso, la dirigencia que más escándalos tuvo por corrupción fue del entonces Secretario General Joaquín Hernández Galicia (“La Quina”), quien fue señalado y acusado por enriquecimiento ilícito, realizar negocios personales con recursos sindicales, reprimir a toda disidencia que estuviese en su contra y hasta de contrabando, un hombre muy polémico. Ocupó el cargo desde 1958 hasta 1989, dejando el cargo debido a que fue arrestado por el ejército mexicano en Ciudad Madero, Tamaulipas. Los cargos fueron por evasión fiscal por mas de 3 mil 500 millones de pesos, introducción ilegal de aeronaves, homicidio calificado, acopio y almacenamiento de armas de uso exclusivo del ejército. Tal caso fue conocido como “El Quinazo”. De igual forma, fueron arrestados varios de sus colaboradores que encabezaba Salvador Barragán Camacho, quien también fue ex líder petrolero.
Posteriormente, llegó Carlos Romero Deschamps a ocupar el cargo de la secretaría general desde 1993 hasta 2019, después de los escándalos a los que fue señalado él y su familia por enriquecimiento ilícito, corrupción y malversación de fondos sindicales. Los hechos se dieron a conocer después de viralizarse en redes sociales los lujos y excentricidades del ex líder petrolero y de sus hijos. Ante esta circunstancia, Deschamps se vio obligado a dejar el cargo para que Manuel Limón Hernández tomara la batuta de forma “interina” a partir de 2019, y quien convocó a elecciones para la renovación de la dirigencia.
Como consecuencia de los diversos actos de corrupción ya mencionados por los ex líderes petroleros, los trabajadores se organizaron de forma democrática para llevar a cabo elecciones transparentes que dieran cabida a la democracia sindical. En este sentido, distintos líderes seccionales del sindicato petrolero junto con otros sindicatos pidieron al gobierno federal que se regulara la situación jurídica de democratización sindical con la finalidad de hacer justicia a miles de trabajadores obreros en toda la República mexicana. Aunado a esto, la reforma laboral de 2021, “aprobó elecciones más justas y transparentes” en la renovación de la dirigencia sindical. Como ejemplo de los resultados de esta reforma fue el caso de Fred Antonio Navarro, un trabajador obrero de la refinería ubicada en Tula, Hidalgo, quien después de haber sido violentado su derecho laboral y sindical por parte de líderes actuales de la dirigencia nacional del STPRM, allegados a Carlos Romero Deschamps, quienes no solo han sido opresores de sus ideas y opiniones como disidentes, sino que utilizaron a modo sus cargos para evitar el registro de Navarro para registrarse como aspirando a la candidatura a la secretaría general nacional. Sin embargo, con la instrucción del Presidente de la República, Lic. Andrés Manuel López Obrador, durante una “mañanera” cuando un reportero abordó el tema de injusticias sindicales, asignó el asunto a la Secretaria de Trabajo y Previsión Social, María Luisa Alcalde, para que se revisaran cada caso y permitiera elecciones limpias y conforme a derecho. Y así fue. El pasado 17 de enero del presente año, Fred Navarro, como es conocido entre los agremiados, se registró como candidato a la secretaria general del STPRM, y el 19 de enero del mismo, recibió su constancia formal como candidato para el cargo para el periodo que concluye el 31 de diciembre de 2024.
Cabe señalar que esta campaña con duración de una semana, del 24 al 30 de enero, fue una lucha social para algunos de los 25 candidatos registrados, ya que en esta semana se dieron a conocer por distintos medios de comunicación y redes sociales diversos escándalos de algunos candidatos. Pese a la participación en Palacio Nacional donde algunos mencionaron democracia y justicia social, no les importó el señalamiento de estar ligados a ex líderes sindicales como Romero Deschamps. Tal es el caso de los candidatos César Pecero Lozano y Ricardo Aldana Prieto, este último es uno de los más nombrados como preferente a ocupar el cargo sindical, sin embargo, como dice la nota en Templo Mayor del periódico Reforma, con fecha 25 de enero de 2022, donde menciona que:
“¡AH CARYA!, ¿A poco la pasarela petrolera en Palacio Nacional es puuuro cuento? La pregunta viene al caso porque el fin de semana varios de los supuestos candidatos a encabezar el sindicato petrolero fueron convencidos -quién sabe de qué manera- de declinar a favor de César Pecero Lozano y Ricardo Alnada Prieto.
ES DECIR, la contienda de 25 en realidad será una pelea de dos, en la que sólo habrá un ganador. Carlos Romero Deschamps. Porque noes por romperle la ilusión a nadie, pero ambos sujetos son compinches del millonario ex líder sindical.”
Por otro lado, se dio a conocer que varios candidatos conformaron una unidad que encabeza Fred Antonio Navarro, quien no solo ha demostrado resistencia al régimen anterior y hoy en día él se identifica no como oposición, sino como un trabajador obrero que busca mejorar las condiciones laborales de sus compañeros.
“De llegar a la dirigencia nacional él no será un líder de escritorio sino todo lo contario, estará en el campo de trabajo escuchando las inquietudes de sus representados para establecer acuerdos transparentes y justos con las autoridades de la empresa para mejorar el sector petrolero en beneficio de las familias mexicanas”, así lo enfatizó en una entrevista.
Hoy 31 de enero, se llevarán a cabo elecciones. La pregunta real será ¿Podrá haber transformación en el STPRM o habrá como siempre herencia particular de los mismos?
La moneda está en el aire, pero la decisión de mantenerse bajo el yugo hereditario o de una elección de transformación está en los trabajadores petroleros de las diferentes secciones. Es el día de la definición.


