Por: Valentina Pérez Botero
Twitter: @vpbotero3_0
El 30 por ciento de las muertes por cáncer se podrían prevenir, de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), si se detectaran en una etapa temprana y se trataran adecuadamente. Aunque el cáncer ya no es sinónimo de muerte, el fallecimiento por tumores malignos –de mama y cérvicouterinos– aparece como una de las tres causas de mortalidad en las mexicanas desde los 15 años debido a la negligencia: sólo el 21 por ciento acuden al ginecólogo con regularidad.
Las recomendaciones médicas sugieren que las mujeres se realicen una prueba de detección del Virus de Papiloma Humano (VPH) –causa del cáncer cervicouterino– cada año desde que inician su actividad sexual, y una mastografía –radiografía para la detección del cáncer de mama– una vez al año a partir de los 40; pero ninguno de los dos procedimientos de rutina se cumple.
De acuerdo con una encuesta realizada por el Gabinete de Comunicación Estratégica, siete de cada 10 mexicanas aseguran saber qué es el VPH, mientras que en el caso de la mastografía un tercio de las encuestadas admitió nunca haberse realizado un examen de ese tipo.
Aunque las cifras entre falta de prevención y causas de fallecimiento coinciden, la opinión vertida por las mujeres sobre su salud sexual y reproductiva irrumpe el patrón: 50 por ciento de las consultadas califica de “muy importante” disfrutar a plenitud la sexualidad y 30 por ciento lo califica de “importante”, queda la interrogante de si la falta de consulta al ginecólogo tiene un trasfondo de asequibilidad, disponibilidad de especialistas, apoyo familiar o es sólo negligencia.


