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Ley Federal de Cine y el Audiovisual 2026: el cine mexicano deja de ser mercancía y se reconoce como derecho cultural

Cultura presenta la Ley Federal de Cine y el Audiovisual 2026: Exhibición garantizada en salas, resguardo obligatorio de la memoria audiovisual y presencia permanente en plataformas: el Gobierno de Claudia Sheinbaum redefine el rumbo del cine mexicano.

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México prepara un cambio de reglas para su cine. La Secretaría de Cultura, encabezada por Claudia Curiel, presentó la iniciativa de la Ley Federal de Cine y el Audiovisual 2026, una propuesta que busca actualizar el marco que por décadas se sostuvo en la Ley Federal de Cinematografía de 1992.

La apuesta es clara: pasar de una lógica centrada en el mercado a una visión basada en derechos culturales, con medidas para exhibición en salas, una presencia más justa en plataformas, y un plan para proteger la memoria audiovisual como patrimonio.

De 1992 a 2026: el giro de “mercado” a “derechos culturales”

En la presentación se remarcó el contraste entre ambos enfoques. La ley de 1992 nació en un contexto donde predominaba una visión industrial-comercial, con la obra vista como mercancía y sometida a reglas de mercado.

La iniciativa 2026, en cambio, se plantea desde los derechos culturales, con tres ejes que resumen el nuevo paradigma:

  • Derechos culturales: acceso y participación.
  • Diversidad como participación: miradas, lenguas y territorios.
  • Libertad creativa: fortalecimiento del ecosistema audiovisual y digital.

En palabras de Curiel:

“Lo que hicimos en 2026 fue trabajarla con fundamento en derechos fundamentales: el derecho a la identidad y a la memoria”, señaló.

Cine mexicano en salas: no solo “cuota”, también visibilidad

Uno de los puntos con más “carnita” es la exhibición. La iniciativa reconoce que antes existía una cuota (se mencionó el 10%), pero con frecuencia terminaba en horarios poco visibles. Ahora se empuja un paquete más completo para que el cine nacional no solo “esté”, sino que se vea:

  • Revisión semestral de la presencia en cartelera.
  • Al menos 14 días de exhibición por semestre para cine nacional.
  • Material de promoción y respaldo para la difusión.
  • Horarios equitativos, no relegados a los rincones de la programación.

El mensaje: la exhibición no debe ser un trámite, sino una ventana real.

Streaming: sección visible y permanente para cine mexicano

Otro punto clave es el frente digital. La propuesta plantea que las plataformas de streaming integren una sección visible permanente para cine y audiovisual mexicano, con el objetivo de que el contenido nacional no dependa de “azar algorítmico” ni quede enterrado en el catálogo.

En la práctica, esto apunta a que el cine mexicano tenga un espacio identificable, constante y fácil de encontrar para el público.

Memoria audiovisual: conservar, restaurar y difundir lo producido en México

La iniciativa también pone el foco en algo que suele quedar fuera del reflector: la memoria audiovisual de largometrajes. El esquema presentado incluye una ruta completa para que lo filmado en el país tenga resguardo oficial y cuidado institucional:

  • Política de archivo
  • Conservación
  • Digitalización
  • Restauración
  • Difusión

La idea es que la producción nacional no solo se estrene: también se preserve como parte de la identidad y memoria del país.

Fomento con garantía del Estado: FOCINE en la ley y apoyos con continuidad

En materia de apoyos, se subrayó el papel del Estado como garante del fomento cinematográfico. La propuesta incorpora elementos como:

  • FOCINE en la Ley
  • Continuidad y circulación de proyectos
  • Incremento progresivo de apoyos, sujeto a disponibilidad

El objetivo es dar certeza a la política pública del cine, para que no dependa de impulsos momentáneos, sino de una estructura sostenida.

Una política cinematográfica nacional: coordinación, inclusión y democratización

Finalmente, la iniciativa se acompaña de una visión de política cinematográfica con tres líneas:

  • Coordinación entre federación, estados y municipios
  • Democratización del fomento, la producción, la distribución y la difusión
  • Accesibilidad e inclusión como principios

Traducido: que el cine no se concentre en pocos centros, sino que tenga alcance territorial, diversidad real y rutas para llegar a más públicos.

Con esta iniciativa, el cine mexicano entra a una etapa de rediseño institucional: más presencia en salas, más lugar en plataformas, más impulso al fomento y un eje que lo atraviesa todo: proteger la memoria audiovisual para que lo que México filma hoy, no se pierda mañana.

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