Hay palabras y conceptos tan mancillados por los que gozan de tener el control, de los que aman ponerle hilos a todo lo que se mueva, que podríamos escribir toda una enciclopedia con ellas, pero me centraré en la que está de moda: «libertad», usada por todos sin importar ideología, mal entendida por muchos sin importar su grado académico y utilizada por otros como instrumento para manipular la opinión general.
Libertad tiene su origen en el latín libertatis y refiere a la condición o estado de no tener impedimento alguno política y jurídicamente, así como la disponibilidad y falta de inhibición de obra y de palabra. La libertad según Aristóteles es la capacidad para decidir de manera racional frente a una amplia gama de opciones previamente ofrecidas y la facultad de actuar según la decisión que se haya tomado. Kant establece a la libertad como una facultad de autolegislación, como la capacidad que tiene la razón de ser práctica, de darse leyes que orienten la acción moralmente. Hegel plantea que la libertad es un derecho porque el derecho es ya la libertad. Para Sartre, el concepto de libertad es el de una conciencia exenta de toda determinación: el hombre es libertad porque es libre de toda determinación gracias a la estructura precognitiva de la conciencia.
Simplemente el conceptualizar la libertad, sin que la posea el mismo que la conceptualiza, nos delimitaría no solo a las posibilidades, sino a su propia racionalidad y esencia implícita. Aparentemente es una encrucijada definir a la libertad dentro de normas y reglas porque la naturaleza misma del concepto estaría rota, sin embargo, tenemos que atrevernos a hablar de ella, a cuestionarla, a entenderla lo más que podamos y uno de esos caminos es buscar lo que no es, básicamente entender donde no está a pesar de ser nombrada y usada en todos lados.
En la declaración universal de los Derechos Humanos el artículo 1 consagra que «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.», aquí lo que vemos es un primer acercamiento a la esencia de la libertad y es con la fraternidad, acotamiento absolutamente necesario para establecer un límite, pero que justamente comienza con la estructuración de algo que en esencia no podría ser estructurado.
La libertad ha sido usada como una referencia a lo que no se quiere ser, pero más a una condición en la que uno o unos no quieren estar, como la esclavitud, explicada como la privación de la libertad, condición que apenas a finales del siglo XIX y principios del XX era tolerada y aceptada. Tomando esta referencia para ejemplificar lo trastocado del concepto libertad, tenemos a la retórica conservadora que, aunque veladamente, tiene como premisa conceptual que si alguien quiere ser esclavo está en plena libertad de serlo, y si pasamos de la retórica a la práctica vemos que sustentan la nueva esclavitud en esta torcida manera de interpretarla o bien apelando cuando les conviene a la pureza del mismo concepto.
La libertad en su esencia pura no existe, para fortuna de muchos seres humanos, sin embargo, el sistema en el que vivimos hoy en día está creado e ideado por esclavistas, personas formadas en el conservadurismo, con sus ideales regidos por el dinero y la supuesta libertad de hacerlo y acumularlo de la forma que sea. El libre mercado y el neoliberalismo son estructuras formadas a partir de esto, la libertad de crear desigualdad, la libertad de atropellar la dignidad de cualquiera, la libertad de robarle a todos, por eso es que gritan y vociferan en su cotidiano dentro de esta nueva era en México, donde se están estableciendo nuevas reglas para acotar este concepto que cada vez destruían más, pues justamente han enfocado todos sus esfuerzos en bloquear las libertades con estructura moral para monetizarlas aprovechando la falta de reglas.
Hablan de libertad de expresión al mismo tiempo que bloquean la libertad de emitir un desacuerdo a lo que dicen, quieren libertad pero no quieren dársela a los demás, esto no solo es una censura disfrazada sino que son prácticas adquiridas por costumbre, solo que ahora desde el lugar de la oposición junto con los medios corporativos hegemónicos, ha sido sumamente complicado existir en una sociedad donde por fin existe realmente la libertad de expresión de todos hacia todos, y justamente al ver que la sociedad ya se percató que antes no decían ni informaban lo que realmente importaba sino lo que les dictaban decir, acuden a mentir y a bloquear verdades, y a torcer la esencia de lo que la libertad regida por la moral dicta.
Aceptando que la libertad, sociológicamente hablando, necesita tener líneas muy claras de principio y fin, comenzaremos a entender los ejes básicos de la moral y por ende de la ética, que en su análisis con el paso del tiempo va estipulando los linderos de la libertad. Ante esto podríamos concluir muchas cosas inmorales por parte de ideologías que tratan de engañar con libertades al destruir estructuras sociales, ahí tenemos a los libertarios que proclaman la extinción del Estado y por ende de toda regla de convivencia y equidad, utilizan la palabra libertad para describirse, pero lo que no dicen es que hablan de la libertad a partir de que el control sea liberado para que las grandes empresas controlen hasta lo que respiras, libertad para quitar libertad, así se resume la derecha en México.
Hay preguntas que valdría la pena reflexionar, donde la libertad está implícita y es en cuestión del supuesto libre mercado y la economía, ¿la sociedad rige a la economía o es la economía la que rige a la sociedad? ¿La riqueza es libertad? ¿Las clases sociales viven en libertad? ¿Necesitamos libertad o primero definirla como sociedad y luego llevarla a cabo?
La libertad va más allá de cualquier pensamiento inmediato y es ese punto determinante el que nos puede dar una sociedad justa o indefinida.


