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“Los billonarios desaparecen”, una novela contra la desigualdad

Sabina Berman plantea una reflexión novelada sobre la concentración extrema de la riqueza, donde el 1% de la población posee cerca de 85% de los recursos del planeta

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¿Qué pasaría si, de un momento a otro, los ultramillonarios dejaran de existir? En un escenario global marcado por una creciente desigualdad entre los sectores más ricos y los más pobres, y donde los avances tecnológicos y las crisis ambientales generan impactos de gran alcance, resulta cada vez más urgente hallar respuestas a la crisis humanitaria que se enfrenta a diario.

Una de esas soluciones la propone Arthur Wermer, un matemático Nobel que, tras un cambio personal radical y un “cambio de corazón”, lidera un plan para borrar del mapa a los billonarios del mundo durante el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.

Esta es la premisa central de la más reciente novela de la escritora Sabina Berman, “Los billonarios desaparecen” (Grijalbo, 2025). 

A través de una fina sátira social, una narrativa imaginativa y una crítica mordaz al sistema neoliberal, Berman plantea una reflexión profunda sobre la concentración extrema de la riqueza, donde 1% de la población posee cerca de 85% de los recursos del planeta.

La escritora comparte con Revolución 3.0, que su novela nació de un análisis profundo sobre la necesidad de un cambio de paradigma. 

“Este matemático siendo muy joven escribió un teorema que se usa en finanzas diariamente, en transacciones entre dos personas, entre dos empresas, y hasta entre dos naciones; cuando Arthur cumple 74 años está en un aula de la Universidad de Columbia, escribiendo en un pizarrón una fórmula matemática larguísima y de pronto se voltea hacia sus alumnos y les dice: ‘estoy teniendo un ataque cardiaco’, a partir de ahí se desencadena una serie de eventos complejos”. 

Mientras Arthur padece el infarto, una mujer que es madre de dos niñas, muere en un accidente automovilístico, y es quien le dona el corazón al matemático quien, con un órgano nuevo en su cuerpo, despierta y ve la realidad de una manera muy distinta, deja de verla en términos de extracción de números y fórmulas y empieza a verla como un hábitat de animales vivos y lo primero que le llama la atención son los insectos. 

Estos vuelan por los pasillos del hospital y abundan en el jardín, especialmente observa a las abejas, las sigue y empieza a dedicarse, durante los días de su convalecencia, a observar la vida del panal.

Dos años después lo invitan a una reunión donde se reunirán aquellos hombres que acaparan 85% del dinero del mundo y él va decidido a desaparecer a los millonarios, “¿Cómo los va a desaparecer? de eso trata el resto de la novela”, comenta Sabina.

¿Por qué debemos aprender de las abejas?

Berman comparte que estos insectos trabajan sólo durante las horas que hay luz y el resto se la pasan en el panal, que no es más que su hogar, y al mismo tiempo es su banco, ahí ahorran los recursos de toda la tribu, de tal manera que una cuarta parte del año no trabajan, que es la temporada de frío.

En algunas latitudes las abejas se mantienen dentro del panal hasta seis meses y cuando entra un avispón u otro animal enemigo al panal para robar sus recursos, las abejas van contra el avispón y ofrendan su vida si es necesario para defender su banco de recursos. 

La autora vuelve al libro y comenta que, en el centro de la novela, Wermer tiene una reunión con los banqueros y los cuestiona: ¿por qué en lugar de que los humanos defiendan con su vida a los bancos, que a ustedes les pertenecen, están en las calles protestando contra estos y sus propietarios?

A su vez, los confronta recordándoles que, ante las manifestaciones, envían a la policía para controlarlas, mientras toman democracias para arrebatarse unos a otros el poder, porque en los bancos de la tribu humana los dueños son muy poquitos y los demás están excluidos de esos recursos. 

Es ahí donde la autora señala la diferencia entre los seres humanos y las abejas y enfatiza que las leyes de los seres humanos son fácilmente cambiadas en beneficio de unos cuantos; sin embargo, las únicas leyes que no se pueden violar, son las leyes naturales.

“Es un enfrentamiento de dos modelos. En el del banco unos pocos tienen poder y muchísimos padecen hambre y la escasez, y en el modelo de las abejas, ellas viven en abundancia. La propuesta es buscar en la naturaleza mejores modelos para los seres humanos”, añade.

¿Hay una cercanía particular con estos insectos? 

Sí, responde. Explica que leyó sobre ellas en su adolescencia y después tomó un curso para criar abejas y confiesa que es ahora una de sus actividades más satisfactorias.

Explica que las abejas van a los campos donde hay flores y cuando regresan al panal trazan un mapa ante las otras abejas sobre el exterior.

“Todo lo que estudié en la primaria, secundaria y preparatoria sobre los animales es falso, me dijeron que los animales no se comunican, que no tienen lenguaje, que no tienen capacidad de representar, pero eso no tienen nada que ver con la realidad de las abejas, son un gran modelo a seguir”, comenta. 

El momento político del mundo

Sabina Berman usa su libro como puente para comentar su visión sobre el momento político y económico que vive el planeta.

“Específicamente, los norteamericanos y los más ricos entre los ricos, que son los del área digital, están tratando de hacer una oligarquía mundial, de tomar las decisiones que le competen a todos los seres humanos del planeta, esto es muy claro, no es una interpretación, es lo que vemos a diario en los periódicos.

“Considero que nos puede ir muy mal con esa dirección de tribu. Mal porque son extractivos, quieren extraer lo que más se pueda de dinero en sus operaciones con la tribu humana y quieren extraer del planeta donde vivimos lo más que se pueda y no les importan las consecuencias o los daños, por ello es una muy mala idea que estos grupos dirijan los destinos de la tribu humana”.

La entrevistada enfatiza que, lejos de dar la vida por los billonarios, como lo hacen las abejas en su tribu, muchísima gente externa su descontento, pero pareciera que no es suficiente. 

De lo que se trata, señala, es de llegar a una conjunción, pero no de la protesta, sino de intentar llegar a otro modelo de existencia. La escritora pone algunos ejemplos de lo que se padece hoy en el mundo.

“En Estados Unidos hay un loco que está llevando al país a quién sabe dónde(…) está logrando hacer cosas muy negativas”, concluye Berman

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